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FESTIVALES EN ARAGÓN

El Monegros Desert Festival invita a 60.000 asistentes a su 'rave':"Todo el público encuentra su espacio dentro de la experiencia para disfrutar del sonido que más le gusta"

La cita regresa este sábado con novedades como el escenario 'Outworld', 120 artistas y 22 horas de música electrónica sin pausa

Juan Arnau Jr., uno de los directores del festival.

Juan Arnau Jr., uno de los directores del festival. / Toni Villen

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Zaragoza

Un desierto, diez escenarios, 22 horas de música electrónica sin pausa, personas de 96 países y más de 120 artistas. La combinación puede parecer improbable, pero lleva más de tres décadas funcionando. Este fin de semana, Monegros Desert Festival celebra la edición más multitudinaria de su historia, con una previsión de más 60.000 asistentes. De hecho, hace tan solo unas horas se ha colgado el cartel definitivo de 'sold out'.

Desde las 14.00 horas del sábado 25 de julio hasta las 12.00 del domingo 26, la música no dejará de sonar. Durante 22 horas, el público podrá visitar diez escenarios con propuestas para todos los gustos dentro de la electrónica: 'House', 'Hard Techno', 'Hardgroove', 'Drum and Bass' o 'Psytrance', entre muchas otras. Como explica Juan Arnau Jr., director de Monegros Desert Festival, aunque "el 90% de la programación es música electrónica", el objetivo es abarcar todas sus variantes para que "todo tipo de público encuentre su espacio dentro de la experiencia y pueda disfrutar del sonido que más le gusta".

Y es que, precisamente, si hay algo que ha convertido al festival oscense en toda una referencia a nivel global es su cartel. La edición de este año reunirá a nombres como Klangkuenstler, Adrián Mills, Cloudy o Brutalismus 3000 junto a artistas emergentes como Yanamaste, una de las nuevas referencias del 'Hardgroove'. Esa combinación entre figuras consolidadas y nuevos talentos responde, según Arnau Jr., a la filosofía del festival, construir "un 'line up' muy versátil" capaz de conectar con oídos de todas las generaciones.

Pero el gran protagonista de este año será, sin ninguna duda, 'Outworld', un escenario impulsado por el DJ y productor alemán Klangkuenstler que supone "un auténtico hito para Monegros", según señala su director, ya que será "la primera vez que un festival acoja la marca y también en hacerlo al aire libre".

Sin embargo, 'Outworld' aspira a ser mucho más que un escenario. Será un espacio que combine música, arquitectura, iluminación y narrativa visual para ofrecer una experiencia inmersiva. Con capacidad para 20.000 personas, transformará el 'techno' en un espectáculo de 360 grados en el que el sonido, el público y el propio paisaje del desierto formen parte de una misma puesta en escena.

Otra de las novedades llegará cuando el evento se acerque a su final. Por primera vez en sus 33 años de historia, Monegros celebrará dos grandes 'closings' simultáneos para despedir sus 22 horas de música sin descanso. Entre las 10.00 y las 12.00 horas del domingo, dos referentes de la escena electrónica pondrán el broche final a la edición desde dos de los escenarios más emblemáticos del recinto. Héctor Oaks cerrará 'Outworld', mientras Richie Hawtin hará lo propio en la 'Techno Cathedral'. Dos artistas, dos estilos y dos formas distintas de vivir el último baile del festival.

Un gran reto logístico

Cada verano, este desierto se transforma durante casi un día entero en una pseudo ciudad capaz de acoger a miles de asistentes. Levantar esa infraestructura supone ya de por sí un importante reto logístico. Este año, además, la organización ha tenido que afrontar un nuevo desafío: la construcción de 'Outworld'. "Hemos tenido que contratar a empresas de producción holandesas para montar la infraestructura. Decenas de profesionales llevan semanas trabajando para levantar una torre central de más de 30 metros de altura. Verla ahora en pie nos llena de orgullo, porque sabemos que es algo que no se ha hecho nunca antes", asegura Arnau Jr.

No obstante, levantar ese espacio es solo una pequeña parte del trabajo. Con el montaje ya terminado, el siguiente desafío es coordinar la llegada de las más de 60.000 personas. Para facilitar el acceso, la organización volverá a habilitar un servicio de lanzaderas desde Zaragoza, Barcelona, Lleida, Madrid, Valencia y Bilbao.

Una vez dentro, el desierto marca las condiciones. Un total de 26.000 asistentes viajan desde otros países y muchos no están acostumbrados a las altas temperaturas que caracterizan al verano español. Por eso, la organización ha reforzado las zonas de sombra, los puntos de agua, los espacios de descanso y la oferta de restauración. La meta, resume Arnau Jr., es que todos "se sientan realmente a gusto en el desierto y disfruten al máximo de la experiencia".

Todo ello requiere también un amplio dispositivo coordinado junto al Ayuntamiento de Fraga, Policía Nacional, Guardia Civil, Bomberos y Protección Civil, imprescindible para garantizar la seguridad dentro de un evento de estas dimensiones. Pero la magnitud del festival no se queda dentro del recinto. Según la organización, "Monegros genera un impacto económico superior a los 25 millones de euros para el entorno".

Después de varios años al frente de esta fiesta, Arnau Jr. tiene claro cuál es la mejor manera de vivirla. "Esto no es un 'sprint', es un maratón en medio del desierto", resume. Su consejo pasa por olvidarse del reloj, dejarse llevar entre escenarios, descubrir artistas inesperados y disfrutar del ambiente. Porque, al final, eso es lo que ha convertido a Monegros en una referencia internacional: la posibilidad de que, durante un solo día, miles de personas de todo el mundo compartan una misma experiencia en un lugar donde, el resto del año, solo existe el silencio.

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