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FESTIVALES EN ARAGÓN

Kiki Morente en el 30 aniversario de 'Omega' en Pirineos Sur: "Mi padre nos diría, '¿pero todavía estáis con eso?'"

El artista comparte este viernes escenario con Lagartija Nick en el recuerdo del disco que grabó la banda con Enrique Morente que cambió la historia del flamenco

Kiki Morente con Lagartija Nick en una imagen promocional.

Kiki Morente con Lagartija Nick en una imagen promocional. / Elías Fersan

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Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

Zaragoza

Kiki Morente y Lagartija Nick se suben este viernes al escenario del Auditorio Natural de Lanuza dentro de Pirineos Sur para rendir homenaje al disco 'Omega' que hace 30 años lanzara Enrique Morente (padre de Kiki) con la banda granadina y que tantas costuras levantó. Lo hacen en una noche en el pantano en la que también actuarán Jorge Drexler y Lorena Álvarez.

Han pasado ya 30 años desde que el revolucionario 'Omega' vio la luz, ¿qué significa para usted subirse ahora al escenario con esas canciones qué tan lejos llevó su padre?

Viví una cosa muy bonita con este disco y 'Omega', en realidad, siempre ha estado ahí, siempre ha estado súper vivo y a mí qué te voy a decir, me da mucho respeto, pero al mismo tiempo creo que es una ilusión nueva, una manera nueva de sentir la música y de atreverme a defender este repertorio tan bonito que es historia viva.

Vivió el nacimiento de este disco siendo muy pequeño ya que tenía apenas seis años, ¿qué recuerdas de aquellos momentos?

Recuerdo el ambiente y que algo estaba pasando en casa, recuerdo que algo se estaba inventando, me acuerdo de Lagartija Nick con sus instrumentos, baterías, guitarras, bajo,... que era la primera vez que yo veía esos instrumentos con mi padre, y escuchaba un sonido que me hacía saber que algo estaba pasando. Entonces recuerdo la grabación, las sesiones, el ambiente que había, y desde ahí tenemos el espíritu porque ahí se creó una hermandad, como dice Antonio (Arias, de Lagartija Nick), somos una banda.

¿Haber vivido ese espíritu, es lo que le ha permitido atreverse con este reto mayúsculo?

Claro, eso te empuja mucho, el conocerlo, el venir de ahí, el que Antonio te dé la oportunidad de que nos conozcamos, eso influye muchísimo, claro para poder atreverme a hacer esto que estamos haciendo.

¿En qué medida ha sentido la presión o el respeto de asumir que se compare su voz inevitablemente con la de su padre al cantar las mismas canciones? No sé si incluso le ha dado miedo...

No me da miedo, me da un respeto gracias a ficción, gracias a mí mismo por intentar hacer lo mejor posible y desde dónde si se hace desde el corazón, desde el compañerismo, desde la ficción y desde el amor a esta hora pues sí, yo intento entrar en ese mundo de comparación, en mucho menos intentar ocupar ningún lugar ni nada de eso. Solamente estoy cantando unas canciones, una obra que mi padre hizo que fue maravillosa y creo que eso no tiene ningún delito.

Kiki Morente con los miembros de Lagartija Nick.

Kiki Morente con los miembros de Lagartija Nick. / Elías Fersan

Han pasado 30 años ya, pero ¿en qué momento sintió que sí que estaba preparado para este reto?

Bueno, la verdad es que me venía un poco en grande, estaba un poco como acojonadillo, pero una vez que hemos empezado y que hemos trabajado tanto, pues no, hemos ido metiendo un poco la energía, hemos trabajado, lo hemos dado todo para intentar servir lo mejor posible y una vez que arrancamos y estamos ya lo veo todo más claro.

Ahora que ha pasado tanto tiempo con Lagartija Nick, ¿le han contado anécdotas de tu padre que desconocía?

Sí, claro, con Antonio estoy descubriendo muchas cosas de mi padre que no conocía; a un Enrique atrevido, amigo de unos punkis y unos roqueros... Con los cuales cual llegó a hacer este trabajo, pasaron muchas cosas, son muchas derrotas, mucha historia, vivencias, cosas, matices que Antonio me va contando y es una de las cosas más bonitas que están pasando en este trabajo.

Atreverse con este disco supuso muchos problemas para su padre, también para la banda, porque hubo mucha gente que no lo entendió. ¿Pasaría lo mismo hoy en día?

Es que ahora ya hay otra libertad de expresión. Ahora ya habría entrado mucha gente por esa puerta de la vanguardia, la cual abrió él. Yo no sé qué haría la gente si lo escuchara de nuevas o qué influencia tendría, pero creo que está tan bien hecho que tendría ciertas recompensas.

Su padre siempre defendió el riesgo, que el flamenco debía estar vivo y evolucionar. ¿Cree que hoy en día el flamenco ya arriesga lo suficiente?

Bueno, yo intento hacerlo, intento hacerlo poquito a poco, poquito a poco. Las carreras son de largo plazo. De momento, estamos defendiendo un 'Omega' que no es poca fusión ni poca cobardía y ya veremos a ver qué viene después.

Lo que es curioso, y no lo digo yo y es lo que hace más grande la obra, es que 30 años después siga todavía muy vigente. ¿Lo siente así?

Sí, la verdad que sí, en el público, en la afición, en la gente, la sinergia que hay... Como te he dicho antes, 'Omega' nunca se ha dormido, nunca ha muerto, siempre ha estado ahí, ha tenido su vigor, ha estado presente y ahora está más vivo que nunca.

¿Esperaban la respuesta del público que está teniendo este homenaje?

Está siendo brutal, brutal, tanto en Córdoba como en Madrid fue una barbaridad, la recepción del público, la afición cantando las canciones, conociéndonos, tratándonos como familia porque se sienten parte de esa hermandad de 'Omega'. Al fin y al cabo, cuando la gente lleva escuchando tantos años este disco y ha comprendido el valor y la trayectoria de esta obra, le da un cariño especial.

¿Qué cree que pensaría su padre si le viera ahora mismo recoger su legado y estar cantando este 'Omega'?

Bueno, pues mira, la verdad es que diría, ¿todavía estáis con eso? Pero bueno, yo creo que como él era un tío justo a la hora de valorar a la gente que trabajaba, que le gustaba trabajar y hacer las cosas con cariño, con amor y con afición y desde ahí es desde donde hemos intentado hacer esto, yo creo que él se lo pasaría bien, le haría gracia, no se enfadaría.

¿Era muy exigente con usted?

Bueno, lo era en cierta medida. Tampoco era ningún nazi con sus hijos a la hora de la libertad, de estudiar,... Siempre nos daba un poco de cuartel, nos enseñaba a que hay que ser trabajadores, a tener una disciplina y a tener ganas de mover el trasero, nos decía que no se puede estar acostado, pero de una manera bonita y sana, nunca fue demasiado duro.

¿Hay alguna canción de 'Omega' que le emocione o que le imponga?

La verdad es que ahora que yo estoy cantándolo para mí el 'Aleluya' tiene algo súper especial, una especie de oración y de réquiem que se convierte en un canto a los dioses, que a las raíces va, es un cosa súper emocionante.

¿Hay algún verso de Lorca que tenga un significado especial para usted?

A mí 'Ciudad sin sueño' me tiene loco. No sé cómo se pued etener esa imaginación y ponerle a la gran ciudad, la ciudad que no duerme, la ciudad que no tiene sueño. Me parece una imaginación tan, tan, tan fantástica que por ahí me mata.

¿Cuando termine esta gira se han planteado continuar con la colaboración?

Yo creo que Antonio estará deseando de librarse de mí, pero intentaremos estar amarrado todo lo que podamos.

¿Qué legado le dejaría dejar a Kiki Morente?

Me gustaría... yo creo que ahí sí me acuerdo de mi padre. Me gustaría intentar dejar la actitud de un buen amante de la música y un currante del arte y de la cultura.

Enrique Morente era en realidad un roquero en actitud...

En actitud se pasaba. Yo creo que se pasó de seguir trabajando hasta el último momento. Fue una locura.

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