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Las 'Turbulencias' de Javier Losilla: Ella observaba en secreto, bajo un sol abrasador, los andares del alquimista

No quiero engañarles: los artefactos que conforman estas perturbaciones son eficaces contra la molicie, pero van a tener que poner algo de su parte

Cécile McLorin Salvant.

Cécile McLorin Salvant. / MacArthur Fundation

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Javier Losilla

Javier Losilla

Zaragoza

Escucho 'With Every Breath I Take' (Nonesuch), el nuevo disco de Cécile McLorin Salvant, y de repente se ponen en marcha todos los aparatos de aire acondicionado que no tengo. La sensación de frescor es tal, que me calzo una sudadera. Unos minutos antes he estado a punto de meter la camiseta en la nevera. 'Joer' con McLorin. La fuerza, dinámica y elegancia de su voz parecen de otra galaxia, y su fraseo es arrebatador. Se lo dije en una ocasión; ella sonrió, dijo gracias y preguntó si nos hacíamos una foto. Nos la hicimos. Cécile es una cantante de jazz que puede transitar y transita por todas las músicas que le apetezca. Ahora, en 'With Every Breath I Take' se ha aliado con la Metropol Orkest, de Holanda, dirigida por un tipo tan despierto como Jules Buckley, ha llamado para arreglar las piezas y para coproducir el disco al singular canadiense Darey James Argue, y ha armado una hermosa colección de canciones ajenas a la que aporta una propia. Duke Ellington ('Sophisticated Lady'), Stephen Sondheim ('Send In The Clowns' y 'Being Alive'), Weill / Brecht ('Barbara Song'), Buddy Johnson ('Ever Since The One I Love’s Been Gone'), Michel Legrand ('Les parapluies de Cherbourg'), entre otros, son los culpables de que Cécile brille arropada por una orquesta que hace que cada partitura suene renovada porque la conjugación instrumental es extraordinaria. Pero sobre ese complejo de cuerdas, vientos, percusiones y arpa, la voz de McLorin, repleta de matices, te transporta desde un club de jazz a Normandía, pasando por la agitación cultural de la República de Weimar. Es difícil elegir una canción que sobresalga, pero la interpretación de 'Barbara Song' habría hecho estremecerse al mismísimo Kurt Weill.

En 1976, el músico Alfredo Carrión facturó uno de los discos seminales del rock progresivo español, con un sello de identidad innegable. El Lp, reeditado ahora en el mismo formato, lo produjo Teddy Bautista y lo lanzó a los vientos que quisieron escucharlo Gonzalo García Pelayo, en el sello Gong. Antonio de Diego y María Aragón pusieron las voces, Juan Llinas los arreglos, y José Luis Téllez , la sugerente portada. El listado de músicos participantes es largo, y la variedad de instrumentos, notable: melotrón, sintetizadores, guitarra, flautas, teclados, violines, violas, cello, piano, saxos, trompeta, percusión, coros... Hablamos de 'Los andares del alquimista' (Warner), cinco piezas (cuatro en una cara del álbum, y una, de algo más de 16 minutos, en la otra) que definen una gozosa creación de rock progresivo 'made in Spain,' poniendo tildes de folclore, jazz, patrones de música clásica (Ravel) y fragmentos de escrituras sonoras medievales, como las extraídas del 'Llibre Vermell de Montserrat', del siglo XIV. 'Los andares del alquimista' fue y es un viaje sorprendente, una búsqueda de un lenguaje propio, y una forma atrevida de atrapar su tiempo y la memoria. A fin de cuentas eso es lo que hace la música. La buena música, claro.        

Ferrer Lerín y Ta-Nehisi Coates

No se confíen: probablemente la única no ficción que hay en 'Metazoa. Presencias faunísticas' (Jekyll & Jill), el nuevo libro del escritor y ornitólogo (entre otras cosas) barcelonés afincado en Jaca Francisco Ferrer Lerín, sean los nombres de los animalejos que se mencionan. El resto, pese a la habilidad del autor para hacer pasar por real lo que es inventado, es literatura. De la buena, ojo. Bueno, de la mejor. Ferrer Lerín busca en aves y otras especies la excusa perfecta para hablarnos de lo cotidiano, de cultura, de hechos y vidas, de literatura... Y lo hace con una prosa tan sólida y limpia como irresistible. Vaya pájaro, este Lerín.

Periodista y activista, el estadounidense Ta-Nehisi Coates se propone en 'El mensaje' (Capitán Swing) desmontar mitos, documentar la verdad, utilizar la escritura como un bisturí. Lo hace estupendamente contando su experiencia en tres viajes: Dakar (Senegal), Carolina del Sur y Palestina. El blanqueo de la segregación, la raza como poder, la colonización como el camino más rápido para erosionar la idea de un estado palestino... Y ahí entra en juego la palabra como herramienta de denuncia porque «cuando te borran de la argumentación y te eliminan de la narrativa, no existes».

Oriol Rodríguez y Yeray S. Iborra unen sus voces en una para escribir 'Buscando a Rosalía' (Libros del Kultrum), un recorrido por la vida, milagros, pequeños misterios y grandes historias de la estrella pop más refulgente de las españas que triunfa en medio mundo (o en el mundo entero). Hay mucha información, sí. Pero tal vez los autores habrían tenido que hurgar un poco más en las creaciones musicales.Me parece, vaya.

Bardem y 'Cierzo y sed'

Scorsese y Spielberg producen, pero Nick Antosca el es el responsable real de la miniserie de 10 capítulos 'Cape Fear' (Apple TV), queda otra vuelta de tuerca a la novela escrita por John D. MacDonald, que, como saben, ha sido llevada al cine en varias ocasiones, una de ellas en 1991, precisamente por Scorsese. Como son sabedores de la vaina de 'El cabo del miedo', no les entretendré con florituras: solo decirles que la interpretación de Javier Bardem, que da vida al exconvicto Max Candy, es extraordinaria (diríase que el papel ha sido creado para él) y que la puesta a punto de MacDonald del argumento es notabilísima. El objetivo (la venganza) no cambia, pero en el camino lograrla está el hallazgo.

'Cape Fear' con Javier Bardem.

'Cape Fear' con Javier Bardem. / El Periódico

Freeman Producciones, con Javier Jiménez a la cabeza, firma la magnífica película documental 'Cierzo y sed,' un paseo por la música, las tradiciones y el latido del Valle del Ebro, corazón de Iberia, conducido vibrantemente por la cantante y percusionista Ester Vallejo. Con invitados musicales autóctonos y tangenciales al valle (Eliseo Parra, Coetus. El Nido, Karmento, Hutsun Txalaparta, La Ronda de Boltaña, Luismi Bajén... Guión acertadísimo, imagen y sonido de lujo. 'Cierzo y sed' salta fronteras e interpela a toda la península. ¡Bravo!

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