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Un libro recorre por primera vez la historia de los danzantes de Huesca: "Se han convertido en un símbolo de la ciudad"

Carlos Garcés acaba de publicar ‘Danzantes de Huesca: Historia viva’, en el que narra los orígenes y la evolución del dance en la capital oscense. El libro, editado por Prames, incluye más de 400 fotografías.

El historiador y escritor oscense Carlos Garcés posa con su libro.

El historiador y escritor oscense Carlos Garcés posa con su libro. / Servicio Especial

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Rubén López

Rubén López

Zaragoza

Aragón cuenta con más de 100 dances tradicionales repartidos en otros tantos municipios de las tres provincias. Cada uno de ellos adapta la representación a sus propias costumbres, pero estas manifestaciones populares han vivido en el pasado periodos de olvido y algunos de ellos llegaron incluso a desaparecer. Para garantizar su supervivencia, el Ejecutivo autonómico los declaró el año pasado Bien de Interés Cultural Inmaterial, aunque a lo largo de los años otras iniciativas ciudadanas también han luchado (y luchan) para que no caigan en el olvido. Es el caso del libro que acaba de pubicar el historiador y escritor oscense Carlos Garcés con el apoyo de la Agrupación de Danzantes de Huesca y sobre todo de su secretario, el danzante Darío Bajá.

La obra, titulada Danzantes de Huesca: Historia viva (Prames), se presentó este pasado jueves en el Palacio Villahermosa a tan solo cuatro días de que los 27 danzantes pongan la nota más emotiva a las fiestas de San Lorenzo. Como cada 10 de agosto, este lunes bailarán frente a la basílica en una de las tradiciones más antiguas y queridas por los oscenses.

«La historia de los danzantes es una de las señas de identidad de las fiestas de San Lorenzo, pero también de la ciudad», subraya Garcés a este diario. Por eso, el escritor ha narrado los orígenes y la evolución de los danzantes hilvanándolos con la historia de la propia capital oscense. «No podía explicar su evolución sin contar el desarrollo de la ciudad, así que en el libro también voy narrando los avatares sociopolíticos que fue viviendo Huesca. De hecho, incluimos muchas fotografías antiguas de la ciudad que van a sorprender incluso a los oscenses», explica Garcés.

Los danzantes de Huesca, el año pasado en el día de San Lorenzo.

Los danzantes de Huesca, el año pasado en el día de San Lorenzo. / Ayuntamiento de Huesca

Ese apartado gráfico es otro de los valores añadidos de la publicación, ya que sus 335 páginas reúnen más de 400 instantáneas: «Las históricas proceden sobre todo de los fondos de la Fototeca de la Diputación Provincial de Huesca y también ha sido clave el apoyo del fotógrafo Xavier d’Arquer, que nos ha cedido más de 100 fotos de la fiesta actual».

El libro, que cuenta con la colaboración de la Fundación Ibercaja y el Ayuntamiento de Huesca, repasa la historia de la agrupación de danzantes desde su origen en el siglo XVII hasta la actualidad. Garcés lo ha estructurado en diferentes capítulos. En el primero explica los vínculos que ha tenido Huesca con San Lorenzo desde que se convirtió en patrono de la ciudad en el siglo XIII y luego aborda ya la historia misma de los danzantes. «Llegamos hasta 2026, incorporando la lista con los 27 miembros y sus respectivas fotografías e incluyendo también apartados sobre la indumentaria y los instrumentos con los que danzan», explica Garcés, que también dedica uno de los capítulos a la incorporación de la mujer a la agrupación hace tres años.

Aunque a lo largo del libro se alude a los dances de otras localidades aragonesas, la publicación se centra en los danzantes de Huesca y sus cinco dances: las Espadas, los Palos Viejos, los Palos Nuevos, las Cintas y el Degollau. «Además de explicarlos, también contamos las actuaciones que han realizado. A lo largo de su historia, solo han estado fuera once veces. Las tres últimas fuera de España, dos de ellas en Roma», indica Garcés, que recuerda que otros municipios aragoneses cuentan con más dances en su tradición (el de Yebra de Basa, por ejemplo, llega a la veintena).

Pese a que ya era un gran conocedor de la historia de los danzantes y había escrito sobre ellos en piezas periodísticas, Garcés ha realizado un gran trabajo de documentación, rebuscando en las hemerotecas nuevos datos históricos y localizando imágenes inéditas. No en vano, la publicación incluye novedades desconocidas hasta ahora, como el origen del dance del Degollau o el nacimiento de los danzantes infantiles en 1933.

Un futuro garantizado

El libro también recuerda que los danzantes estuvieron a punto de desaparecer en los años 20 del siglo pasado. «En ese año 1933 se realizó una campaña, con el ayuntamiento republicano a la cabeza, para crear una especie de cantera y asegurar el relevo generacional. Así fue como se crearon 13 plazas de danzantes infantiles», comenta Garcés, que subraya que los candidatos no faltan desde hace tiempo. La tradición, eso sí, se ha mantenido hasta la actualidad y la transmisión debe ser siempre por vía familiar, con «parientes cercanos»: «Así se decidió en 1970 y no creo que eso cambie».

Los danzantes se han convertido en seña de identidad de la ciudad y actualmente no se conciben unos San Lorenzos sin ellos. «La música del dance de espadas, por ejemplo, ya es la música de las fiestas. También se pone en la plaza de la Catedral cuando se dispara el cohete el día 9 (este domingo) e incluso en triunfos deportivos, lo que demuestra que los danzantes se han convertido en un símbolo de Huesca», concluye Garcés.

Aunque otros trabajos se habían acercado a la historia de los danzantes, este es el primer libro como tal y sin duda el más completo y ambicioso. Con una cuidada edición a cargo de Prames, ya está a la venta en las librerías a un precio de 30 euros.

El próximo 8 de octubre se realizará una presentación abierta al público en el Palacio Villahermosa, donde se proyectará una filmación inédita de una actuación de los danzantes en el Monasterio de San Juan de la Peña en 1933 que se guarda en la Filmoteca de Zaragoza.

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