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FESTIVAL EN EL CAMINO DE SANTIAGO

La crítica de Javier Losilla del concierto de Tenores di Bitti 'Mialinu Pira': Voces para que tiemble el misterio

La formación italiana actuó este domingo en la iglesia del Carmen de Jaca

Tenores di Bitti, este domingo en la iglesia del Carmen de Jaca.

Tenores di Bitti, este domingo en la iglesia del Carmen de Jaca. / festival en el camino de santiago

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Javier Losilla

Javier Losilla

Zaragoza

Te sientas en uno de los bancos de la iglesia del Carmen, en Jaca, cierras los ojos, empieza el concierto de Tenores di Bitti ‘Mialinu Pira’ y sientes cómo te cae encima la Corona de Aragón. Bueno, solo la parte que influyó en las tradiciones italianas, que no es poca. Y cuando abres los ojos, diríase que tiembla el misterio; diríase que a Simón Stock, que en el centro del retablo mayor (barroco) del templo recibe de la virgen del Carmen un escapulario, se le pone cara de asombro o tal vez de trance. Trance polifónico, pues polifónico y de Cerdeña es el cantu a tenore de estos tenores que afirman, con razón, que su canto es pura “resistencia cultural”.

Cuatro voces masculinas, que combinan la identidad personal con la cohesión vocal, para unas raíces milenarias: oche, voz solista que entona el texto y dirige la ejecución (Bachisio Pira); mesu oche, voz intermedia que enriquece la armonía (Andrea Sanna); contra, voz gutural con función rítmica y armónica (Marco Serra) y bassu, voz gutural más grave, base del conjunto sonoro (Omar Bandino).

El bassu canta la misma nota que el oche, y el contra, una quinta por encima del bajo. El oche y el mesu oche entonan con voz normal, mientras que el contra y el bassu lo hacen con una técnica en la que interviene la laringe: es el canto gutural diafónico (más acentuado en el caso del bassu, que seguramente habrán escuchado en cantantes de la República de Tuva. Son voces relacionadas con la naturaleza, que pueden imitar las de algunos animales. Y otra cosa: los acompañantes de la voz principal interpretan, como el solista, el texto de la pieza, pero también simples onomatopeyas sin significado. La musicalidad es lo importante.

La formación Tenore di Bitti ‘Mialinu Pira’ nació en 1995 y tomó el nombre del escritor e intelectual Michelangelo Pira. El domingo, en el festival En el Camino de Santiago, ofrecieron canciones populares y religiosas, trufadas con algún canto de corte amoroso. Es difícil destacar una pieza de las doce que interpretaron, pero la belleza de Ni mi giamedas Maria fue paradigma de un repertorio brillantemente emocionante. Estos cuatro tenores de Cerdeña, garantes de una tradición oral ancestral, transportan al oyente a un tiempo y a un mundo que se niegan a desaparecer porque tras la barbarie del XX y los genocidios del XXI es necesario escuchar las voces de la esperanza.

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