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TOROS EN HUESCA

Cuarta de la feria de la Albahaca: Manuel Escribano y Morenito de Aranda puerta grande ante una corrida 100% 'victorino' con un toro de vuelta al ruedo

Manuel Jesús 'El Cid' hace gala de su acreditado oficio y también corta una oreja

Morenito de Aranda y Manuel Escribano salen por la puerta grande, este jueves en Huesca.

Morenito de Aranda y Manuel Escribano salen por la puerta grande, este jueves en Huesca. / Javier Blasco / Efe

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Carmelo Moya

Carmelo Moya

Huesca

El cartucho final lo reservó el empresario para la corrida de Victorino Martín. Sobre ella descansaba toda la responsabilidad de cerrar la -decepcionante- serie de corridas de a pie dejando un buen recuerdo y además con la tarea de llevar público a la taquilla. Y vaya si lo consiguió.

Los tendidos se llenaron prácticamente hasta agotar el papel. 400 entradas o así habrían quedado sin vender. Y eso que la temperatura abrasadora no invitaba a acudir al coso. Menos bajo el tejadillo del palco, un reproductor refractario de materia química que hacen invivibles las dos horas y media de función. Una tortura.

Victorino se aplicó enviando una corrida de garantías aunque saliera con pocas fuerzas. Toda ella tuvo un denominador común: humillar, humillar y humillar... En todo momento y lugar. Sobresaliendo un quinto ejemplar distinguido con la vuelta al ruedo.

Manuel Jesús 'El Cid', este jueves en Huesca.

Manuel Jesús 'El Cid', este jueves en Huesca. / Javier Blasco / Efe

Plantavides-62 le cupo en suerte a un Manuel Escribano que tuvo que echar mano de todos sus recursos, desde las largas cambiadas de recibo hasta los pares de banderillas de cuatro en cuatro (ahora que está de moda exprimir, retorciéndola, la lidia) porque con todo hacen corto para rascar los trofeos.

Cosa que en el coso oscense no resulta necesario pues el público de esta tierra en su bondad y generosidad todo lo da sin encontrar freno. Así cayó el premio gordo en manos de Escribano tras el arrastre lento de ese quinto toro después de una faena en la que hubo tiempos muertos hasta que toro y torero se percataron del negocio: un pitón izquierdo excelso que el de Gerena degustó a placer. Un Escribano en forma e inspirado de verdad lo hubiera reventado para la historia pero ayer la cosa fue en tono menor.

Porque en el primero suyo ya dio el cante de conformista y desmotivado. Apenas fue capaz de darle una muerte digna. Sencillamente: no estuvo.

En otro aire compareció Morenito de Aranda, muy profesional durante toda la tarde. Con respuestas a los retos que le planteó un lote en el que en su primer turno hizo frente a un toro con enorme brío de salida al que le dio tela muy por abajo. Qué delicia y cuanta verdad en esos lances que ponen los cimientos de lo que ha de venir después. Pero tras ese primer arreón fue desinflándose el toro, protestando hasta los pases por alto que tanto quiebran a los toros cuando resultan banderazos.

A pesar de todo, el conjunto resultó meritorio con un Morenito que hizo lo que debía para que el toro no colapsara. El oficio y tal.

En su otro, ese sexto de estampa de lo viejo de Victorino, cuerna abierta, cara rizada, degollado de papada, estuvo de nuevo en gran profesional justificando su inclusión en un cartel de los que los profesionales dicen que “defienden la corrida”. Bien.

Dentro de ese grupo y de la propia historia de éxitos de Victorino podríamos encuadrar a Manuel Jesús 'El Cid', dueño de esa tan citada por exquisita mano izquierda que ayer no terminó de aparecer. Porque el primero suyo y de la tarde embistió sin descanso por abajo de modo hipnótico antes de que Manuel Jesús se lo sacara con facilidad y capoteando de espaldas hasta la boca de riesgo antes de desbaratar un tercio de banderillas que Raúl Caricol ennlentenció desafortunadamente.

Aquello no fue óbice para que el de Tomares (26 años de alternativa) tirara de experiencia para firmar un trajín que no llegó a romper del todo. Cayó la oreja pero quedó una sensación de obra inacabada. Al cuarto llegó a torearlo casi al paso, al ralentí, a cámara lenta pero sin emoción. Y para colmo terminó de estropearlo con la espada.

Ficha: Toros de Victorino Martín, bien presentados y con la condición innegociable de la tremenda humillación. Al quinto se le premió con la vuelta al ruedo. El Cid (oreja y vuelta por su cuenta); Manuel Escribano (silencio tras aviso y dos orejas); Morenito de Aranda (oreja y oreja). Lleno.

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