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ARQUEOLOGÍA

El yacimiento aragonés que sigue arrojando sorpresas y triunfa en las redes con más de un millón de visualizaciones: "Está siendo una locura"

La séptima campaña de excavación en el yacimiento de El Pedernal de Bursao ha sacado a la luz diversos fragmentos de pintura mural y una antefija (teja decorativa) que se encuentra en un gran estado de conservación

Dos arqueólogas trabajan estos días en el yacimiento de El Pedernal de Bursao, en Borja.

Dos arqueólogas trabajan estos días en el yacimiento de El Pedernal de Bursao, en Borja. / Arqueoguti

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Rubén López

Rubén López

Zaragoza

El yacimiento de El Pedernal de Bursao, en el término municipal de Borja, sigue sacando a la luz hallazgos sorprendentes. La séptima campaña de excavación en la antigua ciudad celtibérica y romana comenzó el pasado 3 de agosto y en tan solo unos días ya ha arrojado importantes novedades. El equipo de arqueólogos de la firma aragonesa Arqueoguti, liderado por Francisco Javier Gutiérrez, ha descubierto diversos fragmentos de pintura mural, una pieza de bronce perteneciente a un caldero romano y, sobre todo, una antefija (teja decorativa) que se encuentra en un gran estado de conservación.

No es la primera vez que el yacimiento borjano saca a la luz notables hallazgos. De hecho, el año pasado apareció una pintura mural del siglo II d. C. decorada con lanzas, un motivo de representación que la hace única en todo el Imperio romano. El Ayuntamiento de Borja, promotor de la excavación, la ha restaurado a lo largo de este último año y su objetivo es que se pueda exhibir en el medio plazo. Los investigadores han logrado reconstruir la composición original de la pintura, acercándose cada vez más al aspecto que presentaba hace casi 2.000 años y aportando valiosa información sobre las técnicas decorativas empleadas en la época romana.

La campaña de este año, que se extenderá hasta el 28 de agosto, también está siendo muy fructífera. Sin duda, la pieza más destacada descubierta hasta ahora es esa antefija que ha aparecido unida a la parte curva de la teja, algo muy poco habitual. «En las campañas anteriores ya habíamos encontrado antefijas en este yacimiento, pero ninguna tan bien conservada como esta», subraya Francisco Javier Gutiérrez, que destaca que el video que colgaron en sus redes con el momento del hallazgo ya acumula más de 1,5 millones de visitas, unas cifras inéditas hasta ahora: «Está siendo una locura. Todo esto demuestra que hay mucha gente interesada en la arqueología».

Los romanos colocaban estas piezas de cerámica en el borde de los aleros de los tejados para tapar el extremo de las tejas curvas. «De esta forma, evitaban que entraran pájaros o agua y, además, les servía de decoración», apunta Gutiérrez, que añade que estos días también han encontrado varios fragmentos de cornisa moldurada en mármol.

Otro de los descubrimientos destacados ha sido esa pieza de bronce que los arqueólogos creen que formaba parte de un caldero. «Es una máscara teatral de un sileno, un ser de la mitología grecorromana que representaba a un viejo sátiro acompañado casi siempre por un odre de vino», comenta el arqueólogo.

Esta séptima campaña de excavación en Borja también ha sacado a la luz diversas piezas de pintura mural. Una de ellas conserva pigmentos de rojo cinabrio, el más caro y codiciado del Imperio romano. Conocido popularmente como el oro rojo, se empleaba para pintar los murales de las élites –como en Pompeya– y demostraba un gran poder adquisitivo. «Lo hemos encontrado en una de las estancias y la verdad que no es nada habitual hallar pinturas decoradas con este color», reconoce Gutiérrez.

La antefija que ha salido a la luz en un gran estado de conservación y unida aún a la teja curva.

La antefija que ha salido a la luz en un gran estado de conservación y unida aún a la teja curva. / arqueoguti

La campaña de este año se está centrando en finalizar la excavación del patio y en documentar y comprender toda la ampliación realizada el pasado mes de febrero, que supuso la incorporación de 1.000 metros cuadrados al área de excavación. En estos trabajos están participando el equipo de arqueólogos de Arqueoguti y once estudiantes en prácticas procedentes de distintas universidades.

Desde la Edad de Hierro

Todas las piezas que han ido saliendo a la luz en estos años constatan la riqueza de un yacimiento con un gran potencial arqueológico. Diversas fuentes consideran que el asentamiento empezó a estar habitado en los inicios de la Edad del Hierro en La Cueva Esquilar, mientras que a partir de los siglos IV-III a. C. tendría lugar el origen de la ciudad celtibérica, extendiéndose por el cerro de La Corona. Posteriormente fue romanizada como Bursao, siendo citada por Plinio y Livio. «Aún no lo tenemos documentado, pero esa antigua ciudad romana pudo albergar una gran domus o un edficio público relevante en el siglo I o II», indica Gutiérrez.

Los primeros restos arqueológicos aparecieron en el año 1986, en el transcurso de unas obras de viviendas de protección oficial. En 1986 y 1987, los arqueólogos Isidro Aguilera, José Ignacio Royo y Fabiola Gómez realizaron excavaciones de urgencia, sacando a la luz restos de mosaicos y pinturas murales. Sin embargo, la falta de fondos públicos hizo que el yacimiento se quedara más de 30 años paralizado, hasta que el Ayuntamiento de Borja decidió relanzarlo en 2020 tras la propuesta de Arqueoguti.

El próximo 28 de agosto se celebrará una conferencia a cargo de los investigadores que han participado en esta séptima campaña o en la restauración de las piezas encontradas.

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