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Ludwing Gómez, el joven nicaragüense, radicado en Zaragoza, que canta por la libertad: "Fuimos los primeros expulsados de Nicaragua"

Tras exiliarse de su país en Costa Rica, en 2022, el vocalista de la agrupación Ximena tuvo que trasladarse a España donde desarrolla su carrera artística

Ludwing Gómez

Ludwing Gómez / Ludwing Gómez

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Zaragoza

Históricamente, el arte y la cultura siempre han sido las grandes víctimas de las represalias totalitaristas. Aún a día de hoy, no es novedad para nadie que, cualquier germen capaz de promover cambio, suponga una molestia, pero, ¿hasta qué punto puede llegar la censura y la persecución? Ludwing Gómez no es el primer artista, y desafortunadamente, tampoco será el último en experimentar la censura, pero es importante que su caso sirva de ejemplo de lo inaceptable y de la gran importancia de defender nuestros sistemas democráticos.

Su historia empieza en la pequeña localidad de San Carlos, al sur de Nicaragua, allá dónde nace el río San Juan. Con 17 años, su tía le regaló su primera guitarra, y a los 19, durante un intercambio cultural en Alemania, Gómez empezó a escribir sus primeras canciones. “Mi pueblo es muy pequeño, y para aquel entonces, tenía muy poca vida. Yo era el chico que andaba por ahí con la guitarra, siempre tocando en el malecón del Lago de Nicaragua. Por las tardes, la gente suele salir a caminar por esa zona y sentarse a ver el atardecer, así que me veían tocar por allí con un amigo. Pasé a ser el muchacho de la guitarra, y acabé tocando en los bares del pueblo gracias al boca a boca”, recuerda Gómez.

Fue en 2015 cuando nació su gran proyecto: la banda Ximena, tras su regreso de Alemania. Su traslado a la capital, Managua, vino poco después y fue la oportunidad perfecta para darse a conocer entre un público más amplio. En un momento en el que el género de moda era el rock alternativo y el ska, Gómez trabajaba con la rumba española y géneros más tropicales, como el calypso, así que poco a poco, la fama fue llegando y vivir de la música se convirtió en una realidad.

Ludwing Gómez en el Festival Por La Paz, en Zapote (Costa Rica)

Ludwing Gómez en el Festival Por La Paz, en Zapote (Costa Rica) / Ludwing Gómez

“En 2017, nosotros ya teníamos el proyecto consolidado. Trabajábamos de la mano del gobierno, que nos llevaba a festivales y nos daba espacio para tocar, pero no nos dábamos cuenta de que aquello no era más que una dictadura. En 2018, hubo un gran estallido social por muchas tensiones que había políticamente. Yo, que era una persona apolítica, al ver tanta crisis, empecé a hacer canciones que contaban la realidad que veía en las calles, dando a entender que no estaba conforme con lo que estaba haciendo el gobierno de Nicaragua”, explica el músico.

Así fue como la dictadura se empezó a radicalizar sin tapujos y las calles se mancharon de sangre. El asesinato de estudiantes, jóvenes y campesinos que se oponían al régimen se convirtió en el algo frecuente, para el horror de todos. “Seguí haciendo canciones, porque tenía que sacar esa frustración y era la única manera que encontraba, pero en un momento dado, en Nicaragua se prohibió protestar y sacar banderas. En respuesta, hicimos un disco que se llama ‘Suena en la calle’ (2019). La primera canción, que da el nombre al álbum, habla sobre las inconformidades que teníamos hacía el gobierno, como ciudadanos y artistas y ganó mucha fama: la gente empezó a escucharla, a identificarse con lo que decíamos y eso fue suficiente para que empezáramos a recibir amenazas.

En 2020, durante la pandemia, Ximena se desligó completamente del gobierno de Nicaragua, y empezó a trabajar con Saxo Producciones de forma independiente, a la vez que diferentes marcas les ofrecían trabajos de modelaje y cada vez se involucraban más con organizaciones de defensa de los derechos humanos. Pero, conforme iba pasando el tiempo, las amenazas a través de redes sociales iban aumentando, aunque el grupo nunca llegó a tomárselas con seriedad.

Fue exactamente el 12 de abril de 2022, cuando la producción de su segundo disco estaba a punto de acabar y su relación con Saxo Producciones se estrechaba cada vez más, el gobierno nicaragüense emite la orden de aprehensión de Gómez y de otros artistas. Las supuestas causas eran terrorismo y lavado de dinero. Asimismo, más de 50 artistas independientes que se habían manifestado en contra de la dictadura, se vieron en la necesidad de recurrir al exilio.

Nos esparcimos por Centroamérica. Yo me exilié en Costa Rica. Mi productor, por suerte era de allí, entonces le extraditaron y le liberaron. Fue noticia nacional: éramos los primeros expulsados de Nicaragua”, relata el cantante. Ante la situación, tanto Gómez como toda la banda, empezaron a dedicarse a la labor de defensa de los derechos humanos como artistas exiliados. El proyecto Ximena tuvo continuidad en Costa Rica, pero Gómez empezó a expandir su marca como solista, lo que le llevó a aislarse del grupo, buscando nuevas oportunidades.

Gómez nunca dejó de hablar de su experiencia como exiliado político y de cómo la música le ayudó a sanar esas heridas, razón por la cual el gobierno nicaragüense sigue persiguiéndole y amenazándole desde la lejanía, aún en la actualidad. Debido a esto, el cantante se ha trasladado desde el país centroamericano a Zaragoza, donde vive desde noviembre de 2025.

Con la música por motor, el artista nicaragüense no se deja vencer por el totalitarismo, y ha encontrado la forma de expresarse desde el destierro a través de su arte. Asimismo, el vocalista de Ximena ya está trabajando en un nuevo álbum, ‘Solentiname Vol.2’, que verá la luz próximamente.

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