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El mago aragonés que sobrevivió a uno de los trucos de magia más mortales de la historia ya cuenta con una 'escape room' en Zaragoza: "Era uno de los más grandes de este país"

El sótano mágico inaugura un recorrido inspirado en la vida y los trucos del faquir turiasonense Rahma Khan

'El legado del escapista', el primer 'escape room' de El Sótano Mágico

'El legado del escapista', el primer 'escape room' de El Sótano Mágico / El Sótano Mágico

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Zaragoza

¿Sabían que un mago aragonés sobrevivió a uno de los trucos de magia más mortales de la historia? Hablamos de 'la bala atrapada', un número que, hace casi dos siglos, ya llevó a cabo Jean-Eugène Robert-Houdin, uno de los padres de la magia moderna. El nombre deja poco espacio a la imaginación: alguien dispara una bala y el mago tiene que atraparla con la boca o las manos.

El secreto, como casi siempre en la magia, estaba en lo que el público no veía. Armas manipuladas, balas de cera y distintos métodos permitían que el truco saliera bien. Aunque no siempre lo hacía. Un simple error podía convertir los aplausos en tragedia y, de hecho, al menos una docena de personas perdieron la vida intentándolo. Un aragonés, sin embargo, consiguió engañar al peligro. Y no una, sino varias veces.

Ese aragonés era Rahma Khan. Bajo este nombre, Juan Enrique Arellano, natural de Tarazona, hizo del faquirismo y el ilusionismo una forma de vida y se convirtió en una de las grandes figuras de la magia española. Ahora su historia vuelve a cobrar vida en 'El legado del escapista', el primer 'escape room' que pone en marcha la sala zaragozana El sótano mágico. Detrás de esta iniciativa están Helena Perdomo y Pepín Banzo, con un objetivo que va mucho más allá del juego: "Que todo el mundo sepa que uno de los magos más grandes de este país era aragonés y se llamaba Rahma Khan. Nos gustaría acercar a la gente a su historia".

Y si algo definió a Rahma Khan fue su gusto por lo extremo. El turiasonense no se conformaba con hacer magia: buscaba llevar cada número un poco más allá. Lo mismo atrapaba una bala que se colgaba boca abajo a 30 metros de altura, sujeto por una camisa de fuerza de la que después tenía que escapar.

Pero su figura no se entiende solo desde el riesgo. El faquir aragonés supo adaptar sus espectáculos y dejar a un lado sus números más duros para acercar la magia a todo tipo de públicos. También se ganó el reconocimiento de la profesión: a lo largo de su carrera recibió varios galardones, entre ellos el primer premio de Mentalismo del XI Congreso Mágico Nacional, celebrado en Santander en 1981.

Pero, más allá de su trayectoria, este homenaje tiene también mucho de personal. Banzo y Perdomo tuvieron la oportunidad de conocer al ilusionista y de compartir con él mucho más que su pasión por la magia: "Fue un grande entre los grandes. Se le reconocía como el faquir más joven del mundo. Ambos le conocíamos y le queríamos. Se merece este tributo".

La idea surgió en junio de 2025. Los dos organizadores llevaban tiempo queriendo crear un 'escape room' en El sótano mágico, pero nunca habían encontrado el momento ni una historia que terminase de encajar con lo que tenían en mente. Hasta que Perdomo pensó en Rahma Khan. Su figura podía convertirse en el hilo conductor que les faltaba y, además, su carácter multidisciplinar les permitía mezclar distintas artes a lo largo del recorrido.

Dicho y hecho. A partir de ahí comenzaron a bucear en la historia del mago y a imaginar cómo trasladar su universo al juego. El espacio ya jugaba a su favor: el 'escape room' está el museo de El sótano mágico, que se esconde en las catacumbas del local. Para terminar de darle forma contaron con el trabajo del diseñador zaragozano Obanuk: "La decoración es muy impactante. El propio entorno ya tiene una atmósfera muy misteriosa, pero Obanuk ha conseguido potenciarla todavía más". Y entre toda esa ambientación hay también un pedacito de la historia real de Rahma Khan. Su familia les ha cedido varios objetos que el ilusionista utilizó durante sus actuaciones y que ahora forman parte de la experiencia.

Las reglas del juego

La premisa del juego es sencilla: Rahma Khan quiso crear en los años 80 la sala de escape más grande del mundo en el sótano de su propia casa. Quienes entren en ella tendrán que avanzar por sus distintas estancias y superar una serie de pruebas para demostrar si son dignos de heredar el legado del mago.

El recorrido pasa por cuatro espacios: el despacho del mago, un fumadero de opio, un brasero humano y, finalmente, una biblioteca en la que el ilusionista guarda toda su sabiduría. Y nada de lo que ocurre durante esos 90 minutos se aleja demasiado de la realidad: los desafíos parten de los trucos que el propio Rahma Khan llevaba a escena: "Hay algunos momentos de tensión, porque sus trucos se basaban en el riesgo, pero todo desde un lugar comprensible".

Para enfrentarse al reto no hace falta ser un experto escapista. El juego está pensado para todo tipo de públicos a partir de los 12 años y permite elegir entre tres niveles de dificultad ("bajo, medio y muerte") según la experiencia de cada grupo. Eso sí, habrá que reunir un equipo de entre dos y cinco personas. Por lo demás, Banzo y Perdomo lo tienen claro: "Solo hace falta mucha ilusión y ganas de vivir la magia en tu propia piel".

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