El 2 de diciembre de 1987 Aragón volvía a tener 280 años después un Justicia, una figura propia que durante siglos había sido garante de los fueros, derechos y privilegios de los aragoneses frente al poder de la monarquía.

Aquel 2 de diciembre de hace 34 años fue un día simbólico para un Aragón que recuperaba uno de sus símbolos más representativos de lo que fue el reino aragonés y, sobre todo, de su sistema político, sin duda uno de los más modernos de la Europa de su tiempo (aunque sin caer tampoco en extrañas utopías). Y es que ese día Emilio Gastón, elegido por las Cortes aragonesas, juró su nuevo cargo en el Salón de los Obispos del palacio episcopal de Tarazona.

No fue casual el hacerlo en aquella sala cargada de historia, y es que fue justo allí, y también un 2 de diciembre pero del año 1591, cuando Felipe I de Aragón (Felipe II en Castilla), refrendó con su firma las disposiciones que se habían acordado en las Cortes celebradas allí en Tarazona aquel mismo año. No fueron unas Cortes normales, pues fueron convocadas por el monarca nada más sofocar la rebelión aragonesa de 1591 que había acabado con la ejecución de una manera u otra de sus cabecillas, especialmente con la decapitación en la plaza del mercado de Zaragoza del Justicia Mayor Juan de Lanuza V el Joven. Aquel día de finales del siglo XVI no fue el final del Justiciazgo aragonés, pero sí que supuso un fuerte golpe para la posición de esta institución como garante de los fueros y libertades aragoneses y como contrapeso al poder de la monarquía frente al resto de estamentos del reino. A partir de entonces, el Justicia estuvo mucho más controlado por los diferentes monarcas que se fueron sucediendo en el trono hasta que, en virtud de los Decretos de Nueva Planta impuestos en 1707 por Felipe V de Borbón durante la Guerra de Sucesión Española, el Reino de Aragón fue eliminado junto a todas sus instituciones, fueros y cargos propios, comenzando a ser gobernado por el Consejo de Castilla.

Simbolismo

Aquella jura del cargo por Emilio Gastón estuvo cargadísima de simbolismo, pues no solo se usó la misma sala mencionada sino que también estuvo presente en el acto la arqueta que contiene los restos óseos de Juan de Lanuza y que desde 1914 descasan en la iglesia de Santa Isabel de Zaragoza.

Con la Transición de España hacia la democracia después de la dictadura franquista, se inició también el proceso autonómico que buscaba acabar con la tradicional centralización del país otorgando distintas competencias de gobierno a las comunidades autónomas.

Así fue como Aragón vio aprobado su primer estatuto de autonomía amparado en la Constitución de 1978, en el cual se buscó la restauración de la figura del Justicia Mayor aunque evidentemente con unas funciones algo diferentes. En 1982 quedó aprobada la restauración del Justiciazgo aragonés siguiendo el espíritu que tenía esta figura histórica como «defensor de los fueros y observancias; centinela de las libertades de Aragón y vigía de la constitución organizadora del Estado».

Defensor del Estatuto

Hoy se configura pues como un garante del ordenamiento jurídico aragonés, siendo el principal defensor del Estatuto de Autonomía, además de velar por los derechos individuales y colectivos de todos los aragoneses, que por supuesto pueden elevar sus quejas a esta institución si creen que sus derechos están siendo agraviados.

Gastón fue el primer Justicia moderno y estuvo en el cargo entre aquel día de diciembre del año 1987 hasta 1993, momento en el que fue sucedido por Juan Bautista Montserrat hasta 1998, y este a su vez por Fernando García Vicente, quien con sus casi 20 años de mandato es de momento el Justicia que más tiempo ha estado en el cargo desde su restauración. Fue sucedido en el año 2018 por Ángel Dolado, convirtiéndose así en el septuagésimo Justicia aragonés desde que esta institución apareciera por primera vez nada más y nada menos que en el siglo XII.