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El Periódico de Aragón

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El 19 de mayo de 1396 muere Juan I de Aragón

¿Cómo fue su reinado?

Sepulcros reales en el monasterio de Poblet.

El 27 de diciembre de 1350 nació en Perpiñán Juan I de Aragón, llamado el Cazador o el Amador de toda gentileza. Su corto reinado de 9 años no estuvo a la altura del de su padre, Pedro IV el Ceremonioso. Este quiso utilizar los matrimonios de su hijo para entablar relaciones internacionales, así que ya en el año 1370 se celebraron sus esponsales con Juana de Valois, que murió en Béziers, antes de llegar a la corte de Aragón. Dos años después, Juan se casó con Marta de Armagnac, que falleció en Zaragoza en 1378. Con ella tuvo tres hijos y una hija, único vástago del matrimonio superviviente.

Enseguida Pedro IV urdió planes para su hijo, intentando casarle con la heredera de Sicilia para afianzar el dominio de la Corona de Aragón en el Mediterráneo. Sin embargo, esta vez Juan I no se doblegó a la voluntad de su padre y decidió por su cuenta casarse con Violante de Bar, sobrina del rey Carlos V de Francia, logrando así cierto acercamiento político con uno de los máximos rivales de la Corona. Sin embargo, este acto de rebeldía tensó mucho las relaciones entre padre e hijo y enemistó también a Juan con su madrastra Sibila de Forcià.

Al morir Pedro IV en enero de 1387, Juan I le sucedió en el trono y lo primero que hizo como rey fue condenar a su madrastra a prisión, tras acusarla de cometer grandes crímenes. Todos sus bienes fueron confiscados y traspasados a su mujer Violante de Bar, quien se hizo con muchísimo poder en la corte. Mientras, Juan dedicó su tiempo a sus aficiones personales, que eran la caza, la astrología, las letras y las artes; dejando las finanzas y los negocios públicos en manos de su esposa.

Pedro IV de Aragón, padre de Juan I, quien le desobedeció con su último matrimonio.

Pedro IV de Aragón, padre de Juan I, quien le desobedeció con su último matrimonio.

Las finanzas de la Corona, que no estaban precisamente en sus mejores momentos a la llegada de Juan I al trono aragonés, quedaron arruinadas porque se sumaban los cuantiosos despilfarros de la corte y las extravagancias de la reina a una política fiscal y hacendística desastrosa desde hacía mucho tiempo. Y es que la economía europea se encontraba en crisis a causa del despoblamiento que provocó la peste negra desde su llegada a Europa en el año 1348, mientras que en Aragón se multiplicaron los gastos en banquetes y fiestas de la nobleza y se instaló la corrupción en la corte. Hubo un aumento de las enajenaciones, acumulación de deudas, hipotecas, y asignaciones de rentas públicas a particulares (nobleza, entidades religiosas y grandes banqueros).

Por si la crispación social fuera poca, desde Castilla llegó a la Corona de Aragón un movimiento antijudío cuyo máximo acto de violencia fue la destrucción y el saqueo en 1391 de varios barrios judíos, como el de Barcelona. En el reino de Aragón no se llegaron a producir estas matanzas pero apareció un clima social bastante conflictivo.

Retrato de Juan I de Aragón, por Manuel Aguirre y Monsalbe (ca. 1851 1854)

Retrato de Juan I de Aragón, por Manuel Aguirre y Monsalbe (ca. 1851 1854)

En política exterior no lo hizo mal del todo, ya que consiguió seguir manteniendo la hegemonía de la Corona aragonesa en el Mediterráneo. Las constantes revueltas de Cerdeña exigían gastos que el monarca no dispensaba como debía, por despilfarrarlos en el mecenazgo de una refinada corte. Además, la corrupción de los consejeros y de la clientela real desviaba partidas que iban destinadas a sofocar la rebelión de Cerdeña. Las cortes, a quien el rey tenía que solicitar financiación, se negaron a sufragar a un rey tan despilfarrador como era Juan I. Por ello tuvo que recurrir a grandes préstamos a los grandes banqueros de Florencia, lo que ocasionó el inicio de la decadencia económica de Cataluña y el auge económico de los reinos de Aragón y sobre todo de Valencia.

En Sicilia, su hermano Martín afianzó su autoridad frente a algunos barones sicilianos que, con el apoyo del papa nombraron como rey a Luis de Durazzo, al casar a su hijo Martín con María de Sicilia. En Grecia, por estos años Aragón perdió los ducados de Atenas y Neopatria, pérdida que no fue muy sentida porque estos territorios siempre habían generado más problemas que beneficios. Este fue el único pequeño descalabro que tuvo en política exterior, que se caracterizó por unas buenas relaciones diplomáticas destinadas a mantener la paz. Una paz que tan solo se vio amenazada en los primeros años por la penetración en el Ampurdán de las tropas de su exsuegro, el conde de Armagnac, que se consideraba con derechos al reino de Mallorca como heredero de Jaime IV.

El rey Juan murió en 1396 en un accidente de caza dejando una Corona con problemas económicos pero siendo también el rey que introdujo, tímidamente, el Renacimiento en la corte aragonesa. A pesar de que tuvo ocho hijos con Violante de Bar, solo sobrevivió una hija del matrimonio, por lo que fue sucedido por su hermano Martín el Humano.

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