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El Periódico de Aragón

Entender + con la historia

Una historia jurásica

El 1 de junio del año 2001 se inauguraron en Teruel las instalaciones de Dinópolis, el parque cultural dedicado a los dinosaurios

La Fundación Teruel-Dinópolis nació en el año 1998.

Poco más de un mes después de la inauguración de Dinópolis, el 1 de junio de 2001, y a punto de cumplir 14 añicos, un servidor visitó con la familia el por entonces recién inaugurado parque temático turolense a la vuelta de unas vacaciones por Benidorm. Y es que uno es hijo de las famosas colecciones de fascículos dedicadas a los dinosaurios y que fascinaron cada año a varias generaciones de chavales, por no hablar de las primeras películas de Jurassic Park que supusieron un antes y un después en la fascinación por estos seres extintos hace millones de años pero que siguen fascinando a miles y miles de personas. Al final uno acabó dejando atrás el sueño de muchos niños de la época de estudiar paleontología cambiándolo por el estudio de la Historia, y es que aunque todavía haya gente que piense que ambas disciplinas son similares, no tienen nada que ver la una con la otra, aunque ambas creen fascinación.

La creación de Dinópolis, que además ha ido creciendo en la oferta turística que ofrece tanto en la capital turolense como en otras localidades de la provincia, ha sido todo un éxito por la atracción cada vez mayor de visitantes de toda España e incluso a nivel internacional, ayudando a poner en el mapa turístico a toda la provincia con una oferta novedosa a lo largo de estos últimos 21 años. Pero este trabajo no ha ido solo enfocado a un mero parque temático, sino también al impulso de los estudios de paleontología, que están ofreciendo enormes resultados con el descubrimiento de especies totalmente desconocidas hasta hace solo unos pocos años.

Gracias a esas investigaciones poco a poco se va avanzando en el conocimiento de cómo era nuestro planeta hace millones de años, su fauna animal y vegetal, el clima y la evolución de La Tierra a lo largo del tiempo. Un conocimiento que nos puede ayudar en el presente y sobre todo en el futuro a dar una mejor respuesta a los desafíos que provocan situaciones como el actual cambio climático, provocado en esta ocasión por la actuación del ser humano, así como de lo que podemos esperar de la propia evolución del planeta en los próximos miles y millones de años.

Recreación de dinosaurios en Dinópolis.

Fruto de algunas de esas investigaciones que se llevan realizando incluso desde antes de la fundación del parque pero que han sido todavía más impulsadas por la Fundación Dinópolis, se han realizado hallazgos tan contundentes como el descubrimiento del Aragosaurus, un dinosaurio que se desconocía hasta entonces y que ha puesto a Aragón en el mapa del mundo paleontológico con su nombre de bautismo. Encontrado en la localidad turolense de Galve, el Aragosaurus era un saurópodo que vivió en el período Cretácico hace unos 136 millones de años, y cuyos ejemplares podían llegar a media casi 18 metros de longitud y pesar alrededor de 20 toneladas. Sin duda todo un gigante de la fauna de aquella época.

También se han podido estudiar los restos encontrados en Riodeva pertenecientes a un espécimen de Turiasaurus riodevensis, otro saurópodo que se encuentra entre los más grandes del planeta conocidos hasta ahora y que vivió hace unos 145 millones de años. Un animal que podía alcanzar los 30 metros de longitud y pesar entre 30 y 40 toneladas, y de cuyas dimensiones nos podemos hacer una idea gracias a la recreación que se ha hecho de este animal en la zona exterior de Dinópolis.

José Ignacio Canudo, director del Museo Paleontológico de Zaragoza, enseña el cráneo del cocodrilo de Ordesa a unos niños. CHUS MARCHADOR

Sin duda el conocimiento de estos animales y de estas épocas nos da también muchísima información sobre la evolución del planeta e incluso de cómo se fue formando la península ibérica y sus actuales accidentes geográficos. Y es que hace millones de años todo era muy diferente e incluso los actuales Pirineos no existían y la región estaba sumergida en buena parte bajo las aguas. Eso lo sabemos precisamente gracias a estas investigaciones y a hallazgos tan curiosos como el llamado Cocodrilo de Ordesa. Se trata de un cráneo de un tipo de cocodrilo marino de hace unos 50 millones de años y que fue encontrado por casualidad en el cañón de Añisclo, en pleno Pirineo aragonés, a más de 2.000 metros de altitud. Una sorpresa más de cuando La Tierra era muy distinta a la que conocemos.

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