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El Periódico de Aragón

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La Romareda de Naranjito

En la segunda mitad de junio de 1982 la ciudad de Zaragoza y el estadio municipal fueron sede del Mundial de España

Monolito que recuerda a la Romareda como sede mundialista.

El pasado viernes 17 de junio se cumplieron 40 años del primero de los tres partidos que acogió el campo municipal de La Romareda como una de las sedes del mundial de fútbol que organizó España en 1982. Curiosamente se cumple este aniversario justo cuando vuelve a estar en el candelero de la actualidad política zaragozana (aunque lo cierto es que ya llevamos más de 20 años con ello...) el si se reforma el vetusto aunque histórico estadio zaragocista, se construye uno nuevo, si se va a trasladar de ubicación o se deja en un emplazamiento que ocupa desde su construcción en 1957.

Y si ha vuelto de nuevo a hablarse del tema se debe en buena medida a que España y Portugal quieren presentar una candidatura conjunta para organizar la cita mundialista del año 2030. Ciertamente sería, aquí ya según mi humilde opinión, un disparate que Zaragoza, la quinta ciudad más grande de España y no muy lejos de la cuarta, no figurara entre las sedes de ese mundial en el caso de que la candidatura ibérica consiga salir adelante. Incluso diría que sería un auténtico fracaso en cuanto a la proyección nacional e internacional de la capital aragonesa.

Y es que más allá de que a uno le guste o no el fútbol, hay que reconocer que en la actualidad es uno de los mayores escaparates publicitarios de un país o una ciudad por la gran capacidad de generar atención que tiene, tanto en visitantes a la ciudad como en el conocimiento de una urbe, en este caso al ser sede mundialista. En este caso además sería una infraestructura que no correría el peligro de que una vez pase el evento acabe abandonada o infrautilizada, pues seguiría siendo utilizada asiduamente durante décadas tanto por el Real Zaragoza o en otras ocasiones por clubes zaragozanos como el CD Ebro o el Zaragoza femenino. Por no mencionar la posibilidad de celebrar grandes eventos como conciertos, cosa que las actuales condiciones de La Romareda dificultan ante las necesidades de los grandes grupos musicales de nivel mundial con sus macroescenarios.

El estadio municipal de La Romareda en Zaragoza. ANGEL DE CASTRO

En cuanto al mundial del entrañable Naranjito, la organización tuvo desde el principio cierto toque aragonés, pues en 1975 se nombró como presidente de la Comisión mundialista de la Federación Española de Fútbol a José Ángel Zalba, que por entonces era también presidente de ese inolvidable Real Zaragoza de los Zaraguayos que llegó a ser subcampeón de liga de primera división. La Romareda se convirtió en uno de los 17 estadios que albergaron partidos de la competición, pero para ello se necesitaban ciertas mejoras, como la ampliación de la capacidad del campo, una reivindicación que el propio Zalba llevaba persiguiendo desde hacía ya varios años no solo para la cita mundialista, sino para el propio futuro del Real Zaragoza en una época en la que los ingresos por taquillaje y abonados eran más importantes que los de las televisiones.

Así, en marzo de 1976 fueron aprobadas las obras de ampliación del estadio con un presupuesto de unos 80 millones de pesetas y que supuso la construcción de las tribunas de ambos fondos igualando la altura de todo el graderío así como la ampliación del cubrimiento de este. Con las obras, la capacidad de La Romareda pasó a fijarse en 43.524 localidades, aunque para el Mundial quedó fijada en 39.900. También se levantó en uno de sus laterales, el que da a la plaza Eduardo Ibarra, un edificio para acoger el trabajo de la prensa nacional e internacional que acudieran hasta Zaragoza a cubrir la información de los partidos que allí se jugaran. Un edificio que tras el campeonato se convirtió en la sede de urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza hasta que fue traslada hace unos años al Seminario, lo que ha motivado su abandono y el estado de ruina que vive actualmente el inmueble.

Monolito que recuerda a la Romareda como sede mundialista.

Monolito que recuerda a la Romareda como sede mundialista.

La Romareda fue la sede de las selecciones del grupo E en el que estaba precisamente España, aunque la selección jugó esos partidos en Valencia mientras que Yugoslavia, Honduras e Irlanda del Norte jugaron en Zaragoza. El primer partido lo disputaron Yugoslavia e Irlanda del Norte a las 9 de la noche del 17 de junio con empate a nada. Eso sí, todavía sigue un récord mundial que aún no se ha batido, y es que en La Romareda jugó el norirlandés Norman Whiteside, que con 17 años y un mes se convirtió en el jugador más joven en debutar en un mundial. El 21 de junio jugaron Honduras, equipo que fue muy bien acogido por los zaragozanos, e Irlanda del Norte empatando a uno, mientras que el tercer y último partido se jugó el 24 de junio con victoria de Yugoslavia por uno a cero frente a Honduras.

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