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La Bolsa de Bielsa

El 15 de junio finalizó uno de los episodios bélicos más famosos de la guerra civil que tuvo lugar en Aragón

El ministro republicano Manuel de Irujo, visita la Bolsa de Bielsa.

El ministro republicano Manuel de Irujo, visita la Bolsa de Bielsa. / EL PERIÓDICO

Sergio Martínez Gil

Sergio Martínez Gil

Aragón conformó uno de los frentes más o menos estables de la Guerra Civil Española más duraderos de todo el conflicto, y es por ello por lo que hoy seguimos viendo, en mejor o peor estado de conservación, diferentes infraestructuras fruto de ese frente estable, como pueden ser nidos de ametralladoras, restos de trincheras, búnkeres, etc. Cuando entre el 17 y 18 de julio de 1936 se produjo el golpe de Estado y sublevación de parte del ejército contra el gobierno de la República, prácticamente todo el territorio aragonés quedó bajo el dominio de los militares y fuerzas de seguridad que apoyaron el levantamiento. Sin embargo, esto fracasó en Cataluña, y entre los núcleos de resistencia existentes en el propio Aragón, y las columnas de milicianos que comenzaron a avanzar desde tierras catalanas hacia el oeste a lo largo del verano, Aragón acabó quedando partida literalmente en dos, creándose una línea que quedaba a pocos kilómetros de las tres capitales provinciales, todas ellas bajo dominio sublevado.

Así, a finales de ese caliente y terrible verano de 1936 quedó conformado el llamado Frente de Aragón, que como decía fue uno de los más longevos y estables de toda la guerra provocando esa creación de líneas de trincheras y otras instalaciones que todavía hoy se pueden visitar, siendo quizás la más famosa la Ruta Orwell por ser la que más ha sido recuperada para su aprovechamiento turístico y educativo.

En los dos años siguientes hubo intentos, especialmente por parte republicana, de romper dicho frente. Por ejemplo, justo un año más tarde, a finales del verano de 1937, se llevó a cabo una gran ofensiva con el objetivo de tomar Zaragoza por parte del ejército republicano pero que acabó fracasando, dando lugar a la Batalla de Belchite. Pocos meses después el alto mando republicano organizó otra gran ofensiva, aunque esta vez más al sur, siendo la ciudad de Teruel el objetivo. Esta vez sí que se consiguió tomar la ciudad en mitad de uno de los inviernos más fríos del siglo, pero para el bando franquista era una prioridad y cuestión de prestigio el retomarla de forma inmediata, cosa que lograron a finales de febrero de 1938. Tras la victoria sublevada, y con la acumulación de tropas en el frente aragonés, esta vez el alto mando franquista decidió aprovechar esa circunstancia, la llegada de la primavera y el buen tiempo para romper el Frente de Aragón, intentar penetrar en Cataluña, llegar hasta el mar Mediterráneo y cortar en dos mitades la zona controlada por la República.

Una visita a la Ruta Orwell en Monegros.

Una visita a la Ruta Orwell en Monegros. / SERVICIO ESPECIAL

Si el 22 de febrero de 1938 terminaba oficialmente la Batalla de Teruel, apenas un par de semanas más tarde, el 7 de marzo, el ejército franquista lanzaba la gran Ofensiva de Aragón, que en apenas mes y medio ocupó casi todo Aragón y llegó hasta la costa mediterránea por la zona de Gandesa, Morella y Vinaroz.

Sin embargo, durante el repliegue republicano ante el derrumbe del frente aragonés, la 43ª división republicana formada por unos 7.000 efectivos se retiró hacia las cabeceras de los ríos Cinca y Cinqueta en el Pirineo oscense, quedando totalmente rodeados o copados, como se dice en terminología militar. El 4 de abril cayeron Torla y Broto mientras se libraban duros combates cerca de Fiscal. Pero dos días más tarde, la Compañía de Esquiadores del bando franquista fue emboscada y totalmente aniquilada por las fuerzas republicanas frenando así el avance sublevado, consolidándose ya hacia el 14 de abril la Bolsa de Bielsa. El frente quedó definido por la difícil orografía pirenaica, con el Macizo de las Tres Sorores, el Circo de Gurrundué y el valle de Gistaín.

Al mando de Antonio Beltrán, alias el Esquinazau, las tropas republicanas resistieron dos meses en la zona totalmente rodeadas por las tropas franquistas al mando de José Solchaga y José Iruretagoyena, quienes con una gran superioridad numérica y especialmente aérea comenzaron a atacar a las tropas embolsadas alrededor de Bielsa. A pesar de la dura resistencia, a finales del mes de mayo se vio que, ante los constantes ataques por tierra, bombardeos aéreos y sobre todo la falta de suministros, la bolsa no podría aguantar mucho más tiempo. Finalmente se decidió evacuar tanto a la población civil como a los militares a través de la montaña hacia la frontera francesa por el camino de Aragnouet, una dura travesía en la que sobre todo la población de la zona dejaba absolutamente todo atrás. Sin embargo, la evacuación fue un éxito y la noche del 15 al 16 de junio las últimas tropas republicanas cruzaron la frontera dando por finalizada una Bolsa de Bielsa que el gobierno republicano utilizó como propaganda y para intentar subir la moral en el frente y en la retaguardia tras la dura derrota en el Frente de Aragón. La mayor parte de la tropa, una vez llegada a Francia, decidió regresar de nuevo a la guerra para seguir combatiendo en una pesadilla a la que todavía le quedaba casi un año de duración, entrando de nuevo a España por el paso catalán de Portbou.

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