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ENTENDER + CON LA HISTORIA

¿Cuál es la ciudad perdida del Bajo Aragón?

El yacimiento de Santa Flora, en Más de las Matas, pudo ser la gran ciudad de la región

Vista aérea de la Ermita de Santa Flora con Más de las Matas de fondo.

Vista aérea de la Ermita de Santa Flora con Más de las Matas de fondo. / proyecto Es nuestro destino

Sergio Martínez Gil

Sergio Martínez Gil

La investigación y la Arqueología siguen dado sorpresas hoy en día de poblados y ciudades que hasta no hace mucho tiempo eran totalmente desconocidas. Ese es el caso, por ejemplo, del yacimiento del Forau de la Tuta, en la localidad de Artieda. Hasta no hace mucho se pensaba que allí tan solo hubo alguna villa de época romana, pero los trabajos arqueológicos de los últimos tiempos están demostrando que allí hubo toda una ciudad de la que no se tenía apenas constancia.

Esto me lleva a otros casos que todavía siguen siendo, en cierta medida, un misterio, como es el del yacimiento de Santa Flora, en la localidad turolense de Mas de las Matas. Esta población tiene su origen ya en la Edad Moderna, a partir del siglo XVI en adelante. Pero en la cercana colina de Santa Flora, coronada hoy por una ermita del mismo nombre y que es una mezcla de barroco y neoclasicismo, hubo un asentamiento habitado desde incluso la Prehistoria. Si vemos el enclave, enseguida nos percatamos de que es un lugar privilegiado, desde cuyas alturas se puede controlar un amplio espectro territorial en el valle del río Guadalope en esa cuña que hace junto al río Bergantes. Era por ello un sitio idóneo para asentarse, desde el que controlar amplios recursos y también fácilmente defendible. Además, aquella zona era también un lugar estratégico desde el que controlar un acceso fundamental hacia el valle del Ebro, hacia el Sistema Ibérico, y también hacia el litoral levantino.

Por circunstancias como estas se ha constatado que la zona y su entorno estuvieron habitadas desde la Prehistoria, pero muy especialmente a partir de la Edad del Hierro, ya en el primer milenio a.C. Allí estuvo asentado el pueblo íbero de los sedetanos, habiéndose hallado restos materiales abundantes, así como estructuras en la colina de Santa Flora, sobre todo a partir del siglo V a.C. en adelante. Incluso se ha encontrado un fragmento de cerámica ática de engobe negro procedente de la Atenas del siglo V a.C., lo que muestra que la región estaba dentro de los circuitos comerciales que comenzaban a englobar todo el Mediterráneo. Esto nos indica que hubo en ese emplazamiento un poblado íbero de cierta entidad, que con el paso del tiempo y conforme se siga excavando, prospectando e investigando, podremos conocer con mayor detalle.

Romanización

Ya a finales del siglo III a.C. llegaron los romanos a lo que ellos llamaban Hispania en el marco de la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.) entre Roma y Cartago, comenzando desde entonces la lucha por el dominio de la península ibérica. Ese poblado íbero se fue romanizando con el paso del tiempo, y nos lo demuestran también los abundantes materiales romanos que se han encontrado. En especial muy variados tipos de cerámica, algunas estructuras, e incluso monedas que nos llevan cronológicamente hasta el último tercio del siglo III d.C.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la caída del poder romano el enclave de Santa Flora fue perdiendo población e importancia, aunque se han encontrado restos de época visigoda y también islámica. De hecho, es muy probable que los musulmanes construyeran en lo alto de la colina una fortaleza que fue conquistada por el reino de Aragón entre los años 1169 y 1171 en tiempos del rey Alfonso II el Casto. Él también supo ver la importancia estratégica que podía llegar a tener ese lugar, que ya en esos tiempos medievales la documentación comienza a llamar Camarón. Un topónimo que probablemente deriva de la unión de Camarus y el sufijo -one, y que haría referencia a alguna persona o linaje de nombre Camarus, seguramente de ascendencia íbera o incluso celtíbera pero romanizado, y que fueron los dueños de aquellos parajes durante los últimos siglos del Imperio romano.

Una historia espectacular

Así pues, Alfonso II quiso crear allí una gran ciudad en una región que en las últimas décadas del siglo XII todavía seguía haciendo frontera con el islam, aunque con planes futuros para conquistar toda la zona de las actuales Castellón y Valencia. Por ello, la monarquía aragonesa intentó impulsar la repoblación de Camarón tratando de atraer a nuevos pobladores concediendo incluso el fuero de Zaragoza, que suponía importantes privilegios para sus moradores. Era una estrategia similar a la que Alfonso II había adoptado para fundar la ciudad de Teruel en el año 1171. De haber tenido éxito, Camarón, en el término municipal de Mas de las Matas, se habría convertido en el gran centro político, administrativo, económico y militar de parte del Bajo Aragón y el Maestrazgo, además de haber servido de punta de lanza para la conquista del litoral levantino junto a la propia Teruel.

Sin embargo, y a pesar de los muchos intentos que se hicieron, el proyecto acabó fracasando y apenas consiguieron repoblar el enclave en lo alto de la colina de Santa Flora. Más tarde esas tierras fueron pasando de mano en mano tras la cesión a Artal de Alagón, y más tarde a los templarios de Castellote para llegar finalmente a la Orden de San Juan de Jerusalén. Una historia espectacular, poco conocida, y que con el paso del tiempo nos seguirá desvelando nuevas sorpresas gracias al esfuerzo de instituciones como el Grupo de Estudios Masinos.

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