ENTENDER + CON LA HISTORIA
¿Es real la historia de los amantes de Teruel?
Puede que la historia de los Amantes de Teruel haya sido tremendamente magnificada y adornada con el paso de los siglos

Bodas de Isabel de Segura

Este fin de semana Teruel es la capital del amor, y sobre todo el foco de uno de los grandes eventos de temática medieval ya no solo en Aragón, sino a nivel nacional e internacional. El éxito que tiene, con una alta participación ciudadana y una gran afluencia de visitantes a la capital turolense, deja fuera de toda duda su enorme impacto en un año en el que se celebra la 30ª edición de las Bodas de Isabel de Segura, y que además estrena la calificación de fiesta de interés turístico internacional. Pero más allá de las cifras y el impacto, vamos con lo que nos interesa en esta sección. ¿Tiene la historia de los Amantes de Teruel base histórica, o es tan solo una leyenda?
La realidad es que este tipo de historias que mezclan tragedia y romance han sido a lo largo de los siglos un hit de la literatura en diferentes culturas, regiones y contextos. De hecho, podemos rastrear diferentes obras del estilo, como una que provenía de la antigua Babilonia, en Mesopotamia, y que inspiró siglos más tarde al autor romano Ovidio para escribir su obra 'Píramo y Tisbe'. Una historia que incluso se representaba en maravillosos frescos para decorar las paredes de las estancias de las 'domus' más ricas de Pompeya. La obra de Ovidio también inspiró historias parecidas más tarde, pudiendo seguir la estela hasta la obra de teatro más famosa de este estilo, que no es otra que el “Romeo y Julieta” de William Shakespeare. ¿Son pues los Amantes de Teruel una historia sin base real? Vayamos al contexto.
Diego de Marcilla es un hombre de lo que antes se decía de "buena familia", pero aun así no contaba con los suficientes recursos económicos para que el padre de la mujer que amaba desde la juventud, Isabel de Segura, aceptara su oferta de matrimonio. Al final, y a pesar de la resistencia de la familia de Isabel, su padre acepta conceder a Diego un plazo de cinco años para que se marche a intentar hacer fortuna y convertirse en un hombre digno de su hijo en rango, posición, y por qué no decirlo, perras en el bolsillo. Esto nos lleva a la partida de Diego, que se produce en el año 1217, comenzando ese plazo que terminará en 1222.
¿Pero qué está ocurriendo en el reino de Aragón en esos momentos? Justo cuando se marcha Diego a la guerra para hacer dinero, en Aragón es rey Jaime I, que todavía era un niño de 9 años y se encontraba en el castillo de Monzón al cargo de los caballeros templarios mientras un consejo de regencia ejercía el gobierno en su nombre. Aun así, la debilidad de la monarquía con un niño a la cabeza estaba provocando no pocas luchas de poder a la par que sobre el reino aragonés sobrevolaba la amenaza de una guerra civil. Mientras, en esos momentos Teruel era una villa que todavía no tenía el título de ciudad, pues no lo lograría hasta el siglo siguiente. De hecho, la capital turolense había sido fundada menos de medio siglo antes, hacia el año 1171, durante el reinado de Alfonso II el Casto.
En esos años en los que se ambienta la historia de los Amantes era una villa en pleno crecimiento, pero situada en tierras peligrosas ya que a escasos kilómetros al sur hacía frontera directa con al-Andalus. Por ello, es posible que históricamente hablando sea real una historia de un mozo que se fue a la guerra a hacer fortuna para poder casarse con su amada.
En cuanto a los mismos Amantes y su legendario, la mención escrita más antigua conservada nos lleva hasta un acta notarial muy posterior, del año 1619, y que sería una copia de un documento más antiguo que se ha perdido. Ahí nos cuenta que la familia de Diego de Marcilla era importante pero que en aquella época no tenía dinero suficiente. Algo que históricamente podría concordar con el fuero de Teruel, que al contrario de lo que ocurría en el resto de Aragón, obligaba a que todos los hijos recibieran herencia y no solo el primogénito, lo que hacía que las rentas de las familias fueran disminuyendo con el paso del tiempo.
También se puede rastrear la existencia real en Teruel de una familia apellidada Segura, mientras que el acta notarial del siglo XVII antes mencionada hace referencia a que el juez de Teruel del momento era Domingo Celadas, un hombre que históricamente existió de verdad y que desempeñó este importante cargo entre los años 1216 y 1217. Cuestiones como estas nos permiten escudriñar entre líneas, y decir que es posible que la historia de los Amantes de Teruel haya sido tremendamente magnificada y adornada con el paso de los siglos, pero que probablemente algo ocurrió en Teruel en aquellos años que dejó una impronta muy profunda entre sus habitantes, y que con el paso del tiempo, ha creado una tradición totalmente tangible en la realidad, y que se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la capital del mudéjar.
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