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'Turandot', una ópera para Fleta

El pasado 25 de abril se cumplieron 100 años del estreno de una de las óperas más famosas

Cartel del estreno de Turandot

Cartel del estreno de Turandot / EL PERIÓDICO

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Sergio Martínez Gil

Sergio Martínez Gil

Ya viene siendo habitual últimamente el hacer referencia en estas líneas a la multitud de efemérides históricas que están cumpliendo aniversarios relevantes en estos años y meses. Esta vez voy a hablar de una efeméride de carácter musical de la que hace unas pocas semanas se cumplió su primer centenario. El estreno un 25 de abril del año 1926 nada más y nada menos que en La Scala de Milán de una de las óperas más famosas y reconocidas a nivel mundial: Turandot.

Esta obra está ambientada de forma legendaria en la China imperial, y narra la historia de un joven príncipe exiliado llamado Calaf, hijo del depuesto rey de Tartaria, Timur, y que son acompañados por su fiel esclava Liù. En la corte imperial china conocen la historia de la princesa Turandot. Una mujer a la que se tilda de fría y cruel, y que somete a todos los pretendientes que quieren desposarse con ella a tres enigmas. El que logre resolverlos conseguirá casarse con ella, pero si fallan, serán condenados a muerte.

Por supuesto, Calaf acepta el reto, aunque también conocerá de forma muy dolorosa que la esclava Liù está desesperadamente enamorada de él, algo que nos brinda en la obra una de las arias más bellas y trágicas de la historia operística con ese famoso discurso que dedica a la princesa Turandot, y que empieza con el «Tu, che di gel sei cinta» (tú, que de hielo estás hecha).

Pero si hay un aria famosa en esta obra es sin duda la que protagoniza el mismo Calaf, el célebre Nessun Dorma (No duermas), y que tanto ayudó a popularizar la espectacular voz del tenor Luciano Pavarotti. Sin embargo, más de un siglo atrás, cuando el compositor italiano Giacomo Puccini estaba componiendo esta monumental obra, ya tenía en mente que tan solo había un tenor que podía encarnar al protagonista y cantar esa icónica aria. Y ese no era otro que el aragonés Miguel Burró Fleta. Este, tras su debut en tierras italianas en el Teatro Comunale Giuseppe Verdi de Trieste con la ópera Francesca da Rimini el 14 de diciembre de 1919, comenzó una carrera corta pero meteórica que le catapultó enseguida a la cima del mundo operístico del momento. Unos pocos años más tarde, en 1923, también hacía su debut en el Metropolitan Opera House de Nueva York, confirmándose como uno de los grandes atractivos musicales a escala mundial.

Quizás por eso, y tras haber escuchado la espectacular voz del cantante aragonés, Puccini tenía claro que no había otro que pudiera dar voz al protagonista de su última gran obra que, de hecho, no tuvo tiempo de concluir del todo, ya que falleció en Bruselas el 29 de noviembre de 1924 a consecuencia de las complicaciones derivadas por un tratamiento al que se estaba sometiendo por el cáncer de esófago que sufría, causado probablemente por ser un fumador compulsivo. Tan solo quedaban dos escenas para finalizar la obra, y fueron desarrolladas por Franco Alfano para la supervisión de Arturo Toscanini. Eso sí, los planes no cambiaron en absoluto, y Fleta fue finalmente el que daría voz al protagonista de la obra.

El escenario para el estreno no podía ser otro que la espectacular Scala de Milán, y así llegó la primera actuación el 25 de abril del año 1926. Se cuenta que esa noche, Toscanini interrumpió la interpretación justo en el momento en el que el maestro Puccini la había dejado inconclusa a su muerte año y medio antes. El director se giró para mirar a un público extasiado y desde su podio dejó la batuta y, con voz entrecortada y visiblemente emocionada, pronunció las siguientes palabras a la par que se bajaba el telón: «aquí finaliza la ópera, porque en este lugar murió el maestro». No sería hasta la siguiente representación cuando se interpretó al completo la obra por primera vez.

Para Miguel Fleta fue uno de los momentos más importantes de toda su carrera musical, y desde entonces su nombre y su voz quedó ligado a ese Nessun Dorma que sigue haciendo las delicias de los amantes de la ópera, e incluso también a los neófitos en este género musical. Por desgracia, no hay constancia de que exista ninguna grabación de ese estreno de finales de abril de 1926, hace ya un siglo.

Sin duda es una efeméride que debe celebrarse como se merece, especialmente en este Aragón natal del tenor Fleta, y a ello se ha lanzado la Orquesta Reino de Aragón, que en colaboración con la Fundación Ópera Catalunya producirán Turandot en la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza el próximo mes de junio, en la que el célebre tenor surcoreano Jihoon Park interpretará el papel que hace un siglo, tan solo una persona podía realizar en la cabeza de Puccini. Y ese no era otro que el gran Miguel Fleta, que como Calaf, y perdonen el spoiler, logró resolver los tres enigmas y derretir el helado corazón de la princesa.

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