Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

De Zaragoza al cielo: así nació el aeropuerto de la capital aragonesa

La fiebre de la aviación llegó a Zaragoza en 1930 y dio origen a una infraestructura clave para la historia aeronáutica de España

Inicios de la aviación.

Inicios de la aviación.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sergio Martínez Gil

Sergio Martínez Gil

Zaragoza

Ver el mundo a vista de pájaro fue un sueño de no pocos visionarios a lo largo de la historia de la humanidad, pero costó milenios el conseguir realizar algún progreso al respecto, viéndose en Occidente los primeros ya en la época de la Ilustración. Sin embargo, una vez que los hermanos Wright lograron el 17 de diciembre de 1903 el primer vuelo con una aeronave impulsada y controlada por un motor, el avance fue rápido y descomunal, pues 66 años después el ser humano ponía los pies en la Luna. Pero vamos a ir un poquito más cerquita para conocer el avance de la aviación en España, hasta conocer cuáles fueron los orígenes del aeropuerto de Zaragoza situado junto al barrio rural de Garrapinillos.

En España, el primer vuelo motorizado se produjo el 5 de septiembre de 1909 con Juan Olivert Serra como piloto de un biplano que voló desde Paterna (Valencia). Desde ese momento, un puñado cada vez más numeroso de pioneros impulsó los inicios de la aeronáutica española. En 1910 el Ministerio de la Guerra compró los primeros aeroplanos de origen francés naciendo en ese momento y de forma oficial la aviación militar en España, lo que llevó a que en febrero de 1911 comenzara a operar el aeródromo madrileño de Cuatro Vientos, considerado la cuna de la aviación española.

Desde entonces, los hitos se fueron sucediendo, siendo el año 1926 un momento clave con el vuelo del hidroavión Plus Ultra que cruzó el Atlántico Sur desde Palos de la Frontera (Huelva) hasta Buenos Aires; así como la Patrulla El Cano, que ese mismo año realizó con una escuadra de tres aviones militares la ruta Madrid-Manila (Filipinas). Dados estos éxitos, en 1927 llegó la aviación comercial con la constitución de Iberia entre el empresario vizcaíno Horacio Echevarrieta en colaboración con la aerolínea alemana Lufthansa, aunque con el monopolio del Estado durante el reinado de Alfonso XIII y la dictadura de Miguel Primo de Rivera.

Fue en esos años cuando la fiebre de la aviación se desató en Zaragoza, pues el 11 de julio de 1930 se creó el entonces Aero Club de Aragón. Eso se debía a que la capital aragonesa iba a participar en la “II Challenge International”. Una especie de vuelta ciclista pero aérea y a nivel internacional, y en la que iban a participar cerca de un centenar de avionetas, habiendo elegido Zaragoza como punto de paso por España. ¿Pero dónde iban a aterrizar todos esos aviones?

Un grupo de entusiastas y locos por la aviación aportaron un campo de labranza al que se bautizó como Aeródromo Palomar, situado al norte de la ciudad, junto a la carretera de Huesca y a la altura del barrio rural de San Gregorio y frente a la Academia General Militar. Con el asesoramiento de Ruiz de Alda y el fervor de aquellos hombres, en menos de dos semanas ese antiguo campo de labranza estaba preparado y dotado de una pista y de todos los elementos necesarios para atender a los aviones y a sus pilotos durante su escala aragonesa. Fue tal el éxito que los pilotos y la prensa que acompañaba a la expedición para cubrir el evento coincidieron que de todas las paradas que hicieron, los aeródromos de Bristol y de Zaragoza fueron los mejores en los que estuvieron.

Unos pocos años más tarde estalló la Guerra Civil Española, y Aragón quedó dividida en dos mitades de norte a sur, con las tres capitales de provincia marcando la línea del frente. Por ello, el Aeródromo Palomar, muy expuesto a la línea del frente, y que se había quedado pequeño para toda la actividad militar, fue sustituido en 1937 por un nuevo aeródromo militar junto a Garrapinillos y el Canal Imperial de Aragón, contando con dos largas pistas, siendo este el origen del actual aeropuerto de Zaragoza.

Tras la guerra comenzó a dar servicio mixto militar y civil, y ya a finales de la década de 1940 se construyó la primera terminal, que fue inaugurada en 1950 y estuvo en servicio hasta el año 2008, cuando fue sustituida por la actual aprovechando el impulso de la Exposición Internacional organizada por la capital aragonesa. Además, las características de sus pistas, con una gran longitud, atrajeron el establecimiento desde 1958 hasta 1994 de una de las bases aéreas de la USAF estadounidense en España, junto a las de Torrejón y Morón en virtud a los Pactos de Madrid de 1953 entre la dictadura franquista y EE.UU. Unos pactos que atrajeron una gran inyección de capital a España y que sacó al país de la quiebra, aunque a cambio de que el adalid de la democracia en el mundo reconociera a un régimen dictatorial para asegurarse unas bases en su lucha contra otra dictadura como la de la URSS. Ya saben, eso del “centinela de Occidente”…

Las condiciones de este aeropuerto eran tales que durante años tuvo la pista más larga de toda Europa con cerca de 4 kilómetros de longitud, hasta que el Aeropuerto Internacional Zhukovsky (Rusia) le quitó ese puesto. Gracias a esta longitud, hasta el año 2011 Estados Unidos mantenía algunos edificios en la base como residencia para utilizarlas durante el antiguo programa aeroespacial del transbordador de la NASA, pues el aeropuerto zaragozano era la pista de aterrizaje de emergencias en caso de necesidad dada la longitud con la que cuenta. Hoy en día el aeropuerto vive una nueva etapa en la que, esperemos, llegue por fin ese esperado impulso al tráfico de pasajeros y conecte a Zaragoza y a Aragón por aire mucho mejor de lo que está en la actualidad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents