Opinión
Un Aragón sin playa
¿Cuáles son las razones históricas de que Aragón no tenga salida al mar?

Cabo de Salou, uno de los destinos habituales de los aragoneses en verano
No se ha cumplido ni un mes desde el estreno oficial del verano, y uno empieza ya a perder la cuenta de las olas de calor que ya llevamos en este año. De hecho, a mediados de este mes de julio, este 2026 se ha convertido ya en el cuarto año con más días superando los umbrales de «ola de calor» y de noches tropicales o tórridas en los últimos cien años, que se dice pronto. Y es que por mucho que se siga diciendo que siempre ha hecho calor en verano, cosa que es cierta, nunca lo ha hecho de esta manera desde que existen registros, y temperaturas que eran excepcionales y de unos pocos días de duración, ahora son cada vez más habituales.
De todas formas, quien más y quien menos, con este calor uno suele pensar o en la piscina, o incluso en lo bien que se estaría pasando estos calores por la playa. Y aunque en Aragón, aunque eso depende del lugar donde vive cada uno, no estamos demasiado lejos de la costa y además es hasta fácil encontrarse con conocidos en ciertos lugares, en ocasiones se cuela la típica frase de «a Aragón solo le falta tener un poquito de playa para tener de todo». Y esa frase es la que me lleva a abordar esta cuestión desde un punto de vista histórico. ¿Por qué Aragón no tiene playa?
Y no será porque no se haya puesto empeño en conseguirlo. La pregunta nos lleva hasta la Edad Media e incluso casi a los mismos orígenes de Aragón como reino. Un pequeño territorio en los valles centrales del Pirineo muy alejado de cualquier costa pero que en su primer siglo de existencia progresó muchísimo territorialmente. El gobierno de Ramiro I, considerado como el primer rey de Aragón, comenzó en el año 1035 y sus dominios apenas ocupaban parte del valle del río Aragón. Casi un siglo después, a la muerte de Alfonso I el Batallador en el año 1134, el reino aragonés se extendía por todo el valle medio del Ebro, llegaba hasta un poco más de los inicios de la actual provincia de Teruel e incluso dominaba territorios en tierras que hoy pertenecen a la comunidad de Castilla y León.
Con esa rápida expansión territorial, se veía que era cuestión de tiempo que se alcanzara la costa, consiguiendo así una salida directa al mar. El propio Alfonso el Batallador murió en el empeño, pues a finales de su reinado tenía el plan de abrirse paso hasta Tortosa, que era su gran objetivo, heredado ya de tiempos de su padre. Pero para ello primero tenía que conquistar Fraga y Lérida a los musulmanes, fracasando ante la ciudad oscense y sufriendo la única derrota importante de sus tres décadas en el trono. El monarca consiguió escapar por los pelos del desastre sufrido en Fraga, pero acabó muriendo unas semanas después dejando al reino en una tremenda crisis ante la falta de sucesión y un testamento irrealizable que dejaba sus dominios a las órdenes militares.
Al final acabó subiendo al trono su hermano menor, Ramiro II el Monje, aun a pesar de que su condición de prelado supuestamente le inhabilitaba para ser rey. Poco a poco fue dando solución a los muchos problemas que tuvo que afrontar Aragón en esos años, incluyendo la sucesión al trono gracias al nacimiento de su hija Petronila, a quien prometió en matrimonio con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. Este asumió el gobierno en calidad de príncipe ya que a Ramiro, eso de gobernar, como que no le iba mucho, y prefería la vida del monasterio, aunque mantuvo su título real hasta su muerte en el año 1157 y se los transmitió a su hija.
Fue Ramón el que prosiguió con la expansión territorial conquistando Fraga, Lérida y Tortosa, aunque solo la primera acabó adscribiéndose con el tiempo al reino aragonés.
Aun así, el objetivo para los aragoneses era conseguir esa ansiada salida al mar, de modo que ya desde tiempos de Alfonso II el Casto (el hijo de Petronila y Ramón Berenguer), se miraba hacia Valencia con ojos interesados. Fue Jaime I, rey entre los años 1213 y 1276, quien acometió su conquista, pero en lugar de unir aquellas tierras al reino de Aragón decidió crear un nuevo reino, el de Valencia, en el año 1238, dejando ya al reino aragonés sin posibilidad alguna de conseguir al menos un puerto.
Con el tiempo hubo algunas otras oportunidades de conseguir un pedazo de costa. En el año 1677 se intentó impulsar un proyecto para crear un pasillo para Aragón hasta Benicarló, aunque finalmente no llegó a fraguar. El último intento se produjo en el año 1706 en plena Guerra de Sucesión española, cuando la reina consorte María Luisa de Saboya, esposa de Felipe V de Borbón, ofreció al reino aragonés el puerto de Tortosa y también Lérida a cambio de que apoyara a la causa borbónica en la guerra y se dejara de dar apoyo a la causa del archiduque Carlos de Habsburgo, el otro pretendiente al trono. Por supuesto, el desarrollo de la guerra hizo que esto no se llevara a cabo, y que quizás Aragón perdiera para siempre la última oportunidad de conseguir su propia salida directa al mar.
Suscríbete para seguir leyendo
- El refugio de Salva Reina y Kira Miró en Aragón: un precioso municipio con una fiesta popular única en toda España
- Dos equipos históricos del Pirineo aragonés se fusionan: 'Nuestro futuro lo escribimos juntos
- La Aemet activa la alerta naranja por tormentas en Aragón: cuándo lloverá con más fuerza y qué pasará el fin de semana
- El médico que trabajó en el Hospital Miguel Servet y publica su primera novela negra: 'Lo que viví en Zaragoza está muy presente en el libro
- Ya no estamos en Segunda: la crónica del Real Zaragoza- Andorra (0-1)
- El exentrenador del Real Zaragoza que se presentó a la alcaldía de Teruel y ahora no quiere saber nada de la política: 'Solamente era aparecer en una lista
- La gasolinera más barata de Zaragoza: llenar el depósito puede costar hasta 20 euros menos
- Dos detenidos en Zaragoza por robar maquinaria agrícola y venderla por más de 20.000 euros
