El Sporting prosigue su fulgurante ascenso y ayer logró su cuarto triunfo consecutivo tras imponerse por 0-1 al Getafe, en un encuentro en el que los locales tan sólo recordaron en los primeros minutos de la segunda mitad al equipo alegre y ofensivo de anteriores jornadas. El técnico del Getafe, Félix Bardera Felines había advertido a de la dificultad que entrañaba medirse con un equipo inmerso en una buena racha de resultados como el Sporting, que llegaba al Coliseo tras encadenar tres victorias consecutivas, y la verdad es que los asturianos no tardaron mucho en darle la razón.

Seis minutos necesitó tan sólo el cuadro gijonés, el tiempo que tardó en entrar en contacto con el balón Villa. El delantero asturiano hizo gala de su sentido de la colocación y de su velocidad para plantarse sólo ante el meta Pindado. Extrañamente el máximo goleador de la categoría no pudo batir al portero getafense, pero el rechace llegó a Juan que desde una complicada posición y con un tiro medida puso a los seis minutos el 0-1 que resulto definitivo.

Con el marcador a favor, los asturianos desistieron de la posibilidad de manejar el encuentro y cedieron sin tapujos el balón al Getafe, en espera de sentenciar el choque en algún que otro contragolpe.

SIN BANDA Pero el Getafe, al menos en la primera mitad, no estaba para aprovechar tan generoso regalo. La presencia de Vivar Durado en la banda izquierda, en sustitución de Alberto, impidió a los locales desplegar su habitual juego por banda, pieza fundamental en el juego de ataque de los madrileños. La entrada al inicio del segundo período de Mario e Iñaqui reactivó el ataque del Getafe, que por fin se acercó con peligro al área de Valencia. Con los cambios, Craioveanu pudo caer en banda izquierda, desde donde dio incontables muestras de su gran categoría, pero que sin embargo, ni Vivar Dorado, ni Iñaqui supieron aprovechar.

Con el paso de los minutos, la efervescencia inicial de los locales fue decayendo para acabar el encuentro en un ataque voluntarioso pero estéril, que apenas inquieto a un Sporting cada vez más entregado a las labores defensivas.