Lance Armstrong dio ayer un giro inesperado al Tour del Centenario. Aunque hasta ahora no parecía estar en un buen momento y él mismo decía que el calor le estaba perjudicando mucho, lo cierto es que sus rivales tampoco le habían hecho demasiado daño. Pero no me esperaba su reacción de ayer, su victoria de etapa y el aumento de distancia con Ullrich y Vinokourov. No es que haya ganado ya la carrera, pero ahora tiene un margen de tiempo que puede ser suficiente si sabe jugar sus bazas. Mención especial merece la actuación del alemán tras la caída de Armstrong. Fue todo un caballero y demostró su gran clase sobre la bicicleta. Me pongo en su situación y creo que por mi cabeza tampoco pasaría la idea de arrancar al ver al rival caído, pero, probablemente, no todos pensarán lo mismo. Sin embargo, Ullrich sigue teniendo sus opciones. La decisión final de este Tour se tomará en la última contrarreloj, el próximo sábado.