La borrachera de fichajes no para en un Real Zaragoza que tras brindar el jueves con Savio y Milito, dos futbolistas de gran reclamo para el hincha, ayer presentó a dos nuevos jugadores para el proyecto de Primera. El primero en llegar al estadio fue Alvaro, que se ha comprometido con la entidad para las cuatro próximas temporadas. Dos horas después, hizo acto de presencia Ponzio, que ha firmado por el mismo número de campañas. A recibir a Savio y a Milito fueron mil personas; ayer apenas se animaron unas cien. Es una cuestión de nombre. Sin embargo, este par de novedades que no tienen tanto glamour para el aficionado representarán, en contra de lo que pueda parecer a primera vista, un papel importante.

Alvaro y Ponzio ocuparán posiciones de responsabilidad en el once, y aunque sus virtudes técnicas no son grandes, sus principales argumentos son físicos pese a que el argentino ofrezca una silueta flaca. Aportarán energía, equilibrio físico en defensa y en el centro del campo a un equipo que se va definiendo por su ligereza en este aspecto (Galletti, Cani, Savio, Villa, Corona...). El central brasileño dio con la clave: "Un equipo puede fichar a jugadores con nombre, pero antes ha de asegurarse de su compromiso. Lo mejor que puedo aportar es actitud, y por ese camino intentaré ganarme el puesto, al club y a la afición", dijo con tono firme Alvaro, un tipo fuerte, de 184 centímetros y 84 kilos que protegerá el espacio aéreo y a Milito, su compañero de zona.

El exfutbolista del Las Palmas recordó con emoción su pasado en un club que atraviesa por serios problemas económicos --él mismo perdonó 30.000 euros al equipo insular-- y manifestó que allí ha dejado "grandes amigos". "Siempre voy a ganar, y mi predisposición y motivación son grandes", subrayó con especial énfasis. En un principio estaba previsto que Alvaro, que llega con la carta de libertad, no pudiera incorporarse hasta el 1 de agosto por un compromiso que le ligaba al conjunto canario hasta esa fecha, pero al final se aceleró el último paso burocrático de una operación que estaba cerrada hace mucho tiempo.

"La afición debe seguir así de ilusionada", explicó el defensa, para quien el proyecto del Real Zaragoza en su regreso a la élite supone un atractivo reto personal. "Savio y yo, que coincidimos en Madrid, comentamos el buen equipo que se está haciendo, y también que aquí se pueden ganar cosas". Estará cuatro años ligado al Real Zaragoza, si bien el aspira "a seguir muchas temporadas más. Este es un paso muy importante en mi carrera".

PULMONES EN LA MEDULAR Si la potencia de Alvaro se dejará sentir en la zaga aragonesa, los pulmones de Leonardo Ponzio van a trabajar a destajo para la medular. El chico no tiene cuerpo de culturista, más bien todo lo contrario (mide 175 metros y pesa 65 kilos), pero tras ese tapiz de fibra emerge un futbolista de gran capacidad para abarcar campo y para la lucha frontal. El exjugador de Newell´s Old Boys, de tan sólo 21 años, descubrió bajo su timidez la ilusión y la sorpresa de su temprano salto al fútbol europeo. "Para mí es un sueño estar en España con esta edad", reconoció, y no tuvo rubor en admitir que la experiencia "me llega pronto. Cuando empecé a jugar como profesional, hace sólo un par de años, mi objetivo era alcanzar la titularidad en un grande de Argentina. Lo conseguí con Newell´s y me di por satisfecho. Lo de ahora, repito, es un sueño".

Sabe que la afición de La Romareda, para quien es un desconocido, le exigirá cosas. "Espero no defraudar. Mi reto es responder a las expectativas que ha puesto en mí el Real Zaragoza y su hinchada. Hay un proyecto importante y esto me obliga a responder".