El Estudiantes entregó ayer al Mann Filter un sobre cerrado en forma de derrota. Dentro, las aragonesas encontraron una seria advertencia y una petición forzosa de cambio. Ir a Magariños, el mítico cuartel del Estudiantes, y regresar con un marcador de 81-69 es impropio de un aspirante al título en la Liga Femenina. Las zaragozanas no cumplieron con esta regla de superioridad y completaron una semana para olvidar. Si el miércoles se complicaron la vida en Europa perdiendo en Villeneuve, ayer acrecentaron sus dudas con un resbalón que frena en seco la progresión que en las últimas tres jornadas habían transmitido en la Liga.

Parecía que la normalidad había vuelto a instalarse en el Mann Filter. Sin gran brillantez, pero con solvencia y con síntomas de mejoría, el cuadro aragonés escalaba puestos en la tabla tras un comienzo titubeante, pero excusado en un calendario terrorífico. La victoria en la pista del Estudiantes, penúltimo y hasta ayer con un solo triunfo, debía confirmar esta realidad más cercana a ambición de una plantilla construida para seguir entre los mejores de la Liga Femenina. Pero este destino se ha torcido de forma inesperada. Un abrumador parcial de 31-11 en el primer cuarto endeudó las opciones de victoria de las aragonesas. En diez minutos de desorientación absoluta, el conjunto de Juan Corral quedó maniatado ante su rival y sin salida posible a una remontada. Al descanso (45-28) se vio que la reacción era una quimera.

LA PEOR VERSION DE NOLAN El regreso de Nolan, tras su lesión en Galés, parecía aposentar aún más un futuro alentador para el Mann Filter. Pero más que una ayuda, la aportación de la americana ayer fue un lastre. La escolta enseñó su peor versión, no la que se espera de una campeona de la WNBA sino la de una jugadora fallona y falta de ritmo (4/14 en el tiro). Esta ausencia de acierto se contagió al resto de la plantilla. En el primer cuarto no dieron ni una. Ni en ataque ni en defensa. Y como consecuencia, en sólo un cuarto, la historia del partido estaba más que finiquitada y el final no contaba un desenlace feliz para las aragonesas.

Con poco que hacer y con la batalla perdida en todos los frentes, el Mann Filter fue incapaz de abrir una brecha de esperanza ante un panorama tan gris. Desaparecida Lucila Pascua (fue eliminada con sólo 18 minutos de juego), todo quedó en manos de Begoña García y Pilar Valero. El resto poco pudo o supo hacer. Ante tal regalo, el Estudiantes construyó su segundo triunfo de la temporada en una superioridad incontestable desde la zona. La veterana Betty Cebrián (18 puntos y 10 rebotes) y Sonia Blanco (23 puntos) se bastaron para arruinar al Mann Filter, donde Wyckoff defraudó en defensa y terminó, como suele ser una pésima costumbre, postrada en el banquillo con cinco personales.