Si alguien conoce bien a Vitor Faverani es Toa Paterna. El entrenador del Axarquía de LEB-2, equipo vinculado al Unicaja en el que jugó el brasileño la temporada pasada, ha trabajado de manera personalizada en el crecimiento profesional del jugador desde que llegó a Málaga en edad cadete, cuando un ojeador del campeón de la ACB lo descubrió en Brasil. "He visto a muchos, seguramente no a todos, pero no he conocido a ningún jugador de su edad en España con el potencial de Vitor", dice Paterna, entrenador, amigo y consejero de Faverani, que maravilló en la presentación del CAI ante el Estudiantes con una actuación extraordinaria (21 puntos, con siete mates, 9 rebotes y 28 de valoración) y unas sensaciones todavía mejores.

Faverani tiene sólo 18 años y es una apuesta personal de Chus Mateo. El pívot brasileño mide 2,12 metros, juega con una coordinación notable, maneja las dos manos y sabe sacar partido de unos brazos muy largos que le ayudan muchísimo para intimidar y crear un arco de seguridad en la zona, uno de los objetivos principales de Mateo. "Cuando el Unicaja lo fichó nos sorprendió la coordinación que tenía para su estatura, su agilidad. Vitor también jugaba al balonmano o al voleibol en Brasil, pero poseía unas grandes condiciones para el baloncesto", relata Paterna, que fue uno de los encargados de "retarle" a ir aprendiendo cosas poco a poco. "Es un chico encantador, cariñoso y muy familiar. Aprende los hábitos y las cosas que no tiene en su juego con una gran facilidad. Es muy talentoso, pero también trabajador", añade el técnico del Axarquía, con el que Faverani firmó 8 puntos y 5 rebotes de media la pasada campaña, la primera en la que jugó en una Liga profesional. "¿Es verdad que hizo 1 de 6 en tiros libres?", pregunta Toa Paterna. "Me extrañó porque tiene buena mano. Tiene que ser fuerte mentalmente porque a veces se frustra y se viene un poco abajo", apunta.

El Unicaja lo ha cedido al CAI por una temporada con el objetivo de que continúe con su progresión (Scariolo se lo hubiera quedado de quinto pívot si hubiese tenido ya el pasaporte comunitario, algo que conseguirá esta campaña). Contra el Estudiantes trasladó el futuro que de él se espera al presente. "Lo mejor del encuentro fue el equipo", reconoce Faverani. "Era la segunda vez que jugaba contra un ACB y me sentí bien, aunque tuve un poquito de suerte", añade.

El brasileño cautivó a la afición del CAI y a él le cautivó Zaragoza. "En la presentación se me pusieron los pelos de punta. En Málaga siempre había soñado con jugar en un ambiente así".