Sufrida y trabajada la primera victoria del CAI en la primera jornada de Liga. El Teka, como era de esperar y como había vaticinado Kosovac, lo puso difícil, sobre todo en la primera mitad. El partido arrancó con los cántabros enchufados, que consiguieron ir por delante durante casi todo el periodo de la mano de la dirección de Ben Amor y Óscar Río. La defensa aragonesa no funcionaba como era de esperar, con un Robert Arrhenius demasiado agresivo en ocasiones, pero que, por otro lado, mantuvo al equipo cerca en el marcador merced a sus cinco goles.

El partido caminaba por esta peligrosa dinámica hasta el minuto 22. A partir de aquí, el CAI, que había tocado fondo con el 10-13, encadenó un parcial de 5-0 que le aupó en el marcador y en el ánimo. Con la defensa mucho más ajustada, gracias también a la aportación de Carlos Prendes, y la buena actuación en la portería de Pablo Hernández, que salió en sustitución de Beno Lapajne mediado el periodo, el equipo de Kosovac consiguió sus primeras ventajas en el marcador, que ya no dejaría escapar hasta el final del choque.

Así acabó la primera parte y así comenzó la segunda. El CAI, con Arrhenius, Prendes y Vatne, montó un muro defensivo que se convirtió en infranqueable para el equipo cántabro. Si los caístas no se escaparon en el marcador fue gracias a la soberbia actuación de Jorge Martínez, en la portería del Teka. Las imprecisiones en ataque también ayudaron a evitar el despegue del CAI en el marcador, con un Zaky gris pese a sus cinco goles y con Valero Rivera, que había hecho una gran primera parte, pero que notó el desgaste en la segunda. También ayudó el bajón de juego del Teka a la remontada.

Carlos Prendes, el mejor del equipo con siete goles y un 100% de acierto en el tiro, llevó el peso ofensivo. El asturiano, apoyado también por los pases de un aceptable Álvarez, salió desde el banquillo y dio un recital tanto en la defensa como en la vanguardia, donde destrozó desde el pivote las opciones de remontada del equipo cántabro. Así, el CAI consolidó su ventaja en el marcador durante una segunda parte, en la que la maquinaria funcionó con mucha mayor precisión.

Con esta mejora en el nivel de juego y la aparición del tiro exterior, que había sido prácticamente nulo en la primera mitad, el CAI mostró su potencial en la segunda parte. Aún así, iba a tocar a sufrir, por las faltas de concentración en momentos puntuales y el lastre de las exclusiones, sobre todo la de Vatne y Sorrentino en el minuto 48, que dejaron al equipo con cuatro. Pero, en los momentos decisivos del partido, cuando parecía que el Teka podía apretar en el marcador, surgió Mariano Ortega para mantener las distancias. El catalán, que había estado impreciso durante casi todo el partido, y cargado de minutos por la imposibilidad de darle descansos, dada la cercanía del rival en el marcador, tiró de repertorio cuando la cosa se puso fea y aseguró la victoria de un CAI que comienza el campeonato con buen pie.