Esta vez Luis Aragonés no ha hecho ni hará amago de presentar la dimisión. Tampoco Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), le señalará la puerta de salida en las próximas horas pese a que el ambiente en que vive la selección despide un tufo a podrido que echa para atrás. Los federativos sopesaron anteanoche la posibilidad de prescindir de los servicios del técnico madrileño, pero llegaron a la conclusión de que el posible sucesor correría peligro de quedar quemado a las primeras de cambio. Un nuevo ridículo en el amistoso que se jugará contra Argentina pasado mañana en Murcia podría dar un giro definitivo a la situación y acabar con un proyecto que pinta agotamiento. La junta directiva presidida por Villar no tiene previsto reunirse hasta el día 20.

"Otro entrenador no aceptaría probablemente el cargo tal y como están las cosas", declaró en el aeropuerto de Estocolmo un portavoz federativo. El mismo que justificaba el empeño del seleccionador en reflotar una nave que hace aguas por todos lados, con la clasificación para la Eurocopa 2008 en peligro, aunque el empate de Dinamarca e Irlanda del Norte en Copenhague supone un verdadero respiro. La federación entiende que Luis quiera hacer todo lo posible para no cerrar su larga carrera "como un fracasado".

EXPLICACIONES Para ello lo más urgente es que encuentre el modo de que los jugadores se identifiquen con el trabajo y la figura del técnico. Los síntomas de que la sintonía se descompone a pasos de gigante son obvios. Alcanzan hasta el propio Puyol, a quien no le cayó nada bien que Aragonés le señalase, sin nombrarle, como principal culpable en los goles de Suecia, especialmente en el segundo.

El central de Barcelona le pidió permiso para subir al remate en la jugada previa al tanto de Allback, pero el seleccionador ni le miró. Los centrales españoles se situaron a pocos metros de la línea frontal del área nórdica, sin nadie que les hiciera la cobertura. Puyol estuvo a punto de marcar, pero en la contra que siguió Suecia apuntilló, a pesar del esfuerzo del defensa del Bar§a, que regresó a toda pastilla pero no pudo arrebatar el balón al delantero antes de marcar a puerta vacía. Jugador y técnico tuvieron una conversación con cierta tensión antes de embarcar para viajar a Murcia.

CLAMOR GENERAL Aragonés reiteró ante los periodistas que una mayoría de los internacionales está con él, aunque admitió alguna discrepancia. "Nunca todos los jugadores están con un entrenador. Yo sé quién está conmigo, pero es una pregunta para los jugadores", dijo en una improvisada rueda de prensa, en la que aseguró que a él no le llega ningún clamor general pidiendo su marcha. Eso, unido al respaldo que volvió a expresarle Villar, hacen que no piense en presentar la dimisión: "Ni lo he pensado ni lo voy a hacer. Agradezco al presidente que me haya ratificado. No sé por qué se lo dice después a la prensa".

Después de dos derrotas seguidas, el seleccionador piensa que lo único que está difícil es alcanzar el primer puesto del grupo. "He pasado por momentos más complicados y siempre he salido. Soy un profesional y no me siento más débil ni más fuerte", añadió. Villar está de acuerdo: "Seguimos con posibilidades de clasificarnos. Todavía no es preocupante". Y es que sigue vendiendo que la confianza de la federación en Luis es absoluta: "Lo más seguro es que firme su contrato la semana que viene".