"Sufro muchísimo más como presidente que como aficionado. Además, sin posibilidad de exteriorizar nada. Como espectador, me acordaba del partido en el momento de ir hacia La Romareda, ahora lo hago mucho antes. Además, en los encuentros de casa la responsabilidad como presidente es mucho mayor". Bandrés ha notado muchos cambios en su vida desde que abandonó la consejería de Economía para ser la cabeza visible del nuevo proyecto zaragocista tras el traspaso de propiedad y la salida de Alfonso Soláns. "En siete años de consejero nadie me paró por la calle y ahora hasta he llegado a firmar autógrafos. Aunque creo que son peticiones dirigidas hacia los jugadores, pero, si no están, a falta de un futbolista bueno es el presidente", bromea, para insistir finalmente en que en ese cambio en su vida tiene mucho que ver todo lo que rodea al mundo del fútbol, un universo que ha conocido a marchas forzadas. "Es un fenómeno social enorme, distinto a cualquier otro. Eso es indudable"