--Acaba de cumplir sus primeros 100 días como presidente. Ya da para un primer balance.

--Han sido muy intensos en el trabajo, en ir descubriendo el mundo del fútbol y la realidad del club. Fueron frenéticos y llenos de urgencias en la confección de la plantilla al principio, después conocimos las estructuras y ahora ya estamos de lleno en la competición, con hasta el momento resultados desiguales. Pero ya vamos perdiendo la virginidad.

--Habla en plural quizá porque la realidad de este nuevo Zaragoza refleja una bicefalia entre usted como presidente y Agapito Iglesias como propietario.

--Formamos un buen tándem en el que las funciones están muy claras. El trabajo ejecutivo lo lidero yo en el día a día, pero hablamos mucho y es una labor en equipo. Nos complementamos bien, hasta en la propia procedencia. Yo vengo del mundo de la gestión pública y de la universidad y él, de la empresa.

--Su militancia en un partido y el puesto de consejero de la DGA que ocupaba hizo aumentar las sospechas de una sombra política en su llegada y en la del nuevo propietario. ¿Cree que esa sombra aún permanece?

--Creo que cada vez menos. La gente me empieza a ver más como presidente del Zaragoza. Dije al principio que pedía tiempo, que me dejaran demostrar que quiero ser el presidente de todos los aficionados, olvidando cualquier tipo de ideología o de enfrentamiento político.

--¿Lo está logrando?

--Entiendo que sí. O al menos no tengo la sensación contraria. Nadie me ha acusado de parcialidad, de que pueda estar aprovechando una situación en favor de una opción política. Todo lo contrario.

--El desembarco del nuevo Zaragoza también produjo un periodo muy intenso en la entidad, que ahora ya ha recuperado la estabilidad.

--No hablaría de estabilidad aún. Ya hay cierto sosiego en cuanto al reparto de funciones, pero no tranquilidad y relajación. Queda mucho, muchísimo, por hacer en el área económica y de gestión y también en el fútbol base.

--Ese trabajo por hacer en la parcela económica incluye la reducción de una deuda que ronda los 50 millones de euros.

--Esa deuda es, desde luego, lo que más nos preocupa ahora. Es una situación muy delicada. Los resultados de los últimos años han acumulado pérdidas muy importantes y han obligado a un endeudamiento para afrontar los retos. Hay que controlar todos los gastos y buscar nuevas fuentes de ingresos.

--Sobre todo lo segundo, parcela en la que el Zaragoza no ha destacado ni ha sabido aprovechar.

--Hay un recorrido importante para mejorar el potencial de obtención de ingresos vinculados con la publicidad y la promoción, además de la explotación del día del partido, aunque esto último está muy condicionado por el estado del campo de fútbol. Además, debemos hacer atractivo al Zaragoza para que las empresas se vinculen, crear un club de empresas a las que se pueda ofrecer una serie de servicios. Y también estamos trabajando ya en el 75 aniversario, que debe ser la puesta de largo de este nuevo proyecto.

--Y el mercado asiático, sobre todo con la llegada de Aimar, y la televisión autonómica...

--En cuanto a lo primero, queremos aprovechar ese tirón. Ya hay contactos para explotar el potencial de lo que puede ser una gira del Zaragoza por Japón o Estados Unidos. En la televisión, quedan espacios de explotación de imagen que no están vendidos a Mediapro y desearíamos explotarlos con Aragón TV, que sea nuestra televisión de referencia.

--¿Cuando prevé que se puede normalizar esa situación tan asfixiante para las arcas?

--Es difícil decirlo, lo primero es reducir las pérdidas porque acaban obligando al club a desprenderse de jugadores. Es normal que hasta en los grandes se compren y se vendan futbolistas, pero que eso se tenga que hacer como una fórmula casi única y obligatoria para salvar el balance de resultados no es algo positivo ni bueno. Además, ahora está en proceso la recalificación de las oficinas que supondrá unos ingresos que dedicaremos a amortizar toda la deuda que podamos.

--Antes hablaba del fútbol base, de la Ciudad Deportiva. ¿Qué cambios hay previstos en ella?

--A corto plazo, hay que reforzar los medios materiales y humanos y hacer reformas para mejorar las condiciones de entrenamiento, pero lo que queremos a largo plazo es ampliar el concepto, la idea estratégica para convertirla en una escuela de fútbol pensando en aglutinar no sólo a los chicos aragoneses sino a otros futbolistas que puedan llegar de otras partes. Tener una filosofía más ambiciosa, en definitiva.

--¿Y las ayudas institucionales? El anterior presidente siempre se quejaba por la escasez de las mismas.

--Queremos implicar a las instituciones, que se deben mojar, aunque creo que ya lo hacen y deben continuar en esa línea. No deben ser el sostén fundamental del club, que se debe autofinanciar, pero son importantes. Un equipo lleva más allá de sus fronteras el nombre de la ciudad y de la comunidad.

--De una de esas instituciones, el ayuntamiento, depende La Romareda, un asunto paralizado y que se ha enquistado en demasía.

--Estamos en una especie de tiempo muerto. Hay un auto judicial que suspende las obras y una campaña electoral en ciernes con la configuración de otro consistorio el próximo año. Estamos a la espera de que se resuelvan esas dos incógnitas para que se diga que és lo que se quiere hacer con el campo.

--Siguen considerando un campo propio como inviable, ¿no?

--Totalmente. Es imposible. Cualquier pequeña inversión nos crea un quebradero de cabeza. Así que la construcción de un estadio...

--Tampoco se han manifestado por sus preferencias en si el campo debe seguir en su ubicación actual o debe cambiarla.

--Hablaremos con el ayuntamiento y esperamos que se nos escuche y que, cualquiera que sea la decisión, sea compartida. El Zaragoza es el principal usuario y nuestras preferencias están claras: un campo que permita tener comodidad al aficionado y también un desplazamiento fácil y rápido. Puede ser donde está o en otro sitio, pero que no implique que la construcción del nuevo estadio lleve menos gente al mismo.

--Y la explotación del día del partido para aumentar los ingresos.

--Es el tercer factor importante para nosotros, el match day que se dice en Inglaterra. Posiblemente el país donde mejor se explota eso y hay mucho que aprender. Para eso hacen falta condiciones e instalaciones, crear el ambiente para que el día de partido la gente se acerque al campo unas horas antes para impregnarse del ambiente, realizar actividades...

--Una ventaja ya tienen de partida: la fidelidad de la afición. Mantener el número de abonos con una subida media en los carnets de más del 30% no es fácil.

--Y estoy profundamente agradecido. Nuestra afición es de diez. Había ilusión y expectación en esta nueva etapa pero una subida tan importante podía tener una respuesta más fría. Pero la reacción ha sido magnífica.

--Del legado de la anterior etapa también queda la debilidad del club en los estamentos futbolísticos, en la federación o en la Liga.

--Tener más presencia en esos dos órganos es una asignatura pendiente. A ver si lo logramos. A mí me gustaría que también mejoraran las relaciones entre estas instituciones y el Consejo Superior de Deportes. El ambiente no es el mejor, es manifiestamente mejorable, de hecho.