Un partido realmente increíble el visto en La Romareda entre dos equipos que, se supone, estarán al final en la parte alta de la tabla. El resultado final resultó asombroso debido a los errores garrafales de los jugadores de ambos equipos.

Se adelantó el Zaragoza con tres goles en 30 minutos, con dos del goleador Guerra y otro de Machote, cuando antes el Andorra había tenido varias ocasiones para marcar con balones centrados al área. El resultado no se ajustaba en ese momento a lo que se había visto, y Arenere hizo un poco de justicia con un tanto desde más de 40 metros, sorprendiendo a un Zaparaín que tuvo una tarde aciaga. Si sorprendente fue el primer tanto andorrano, el segundo no le fue a la zaga, Jesús Martínez marcó con un córner directo, dando vida al Andorra para la segunda parte.

En la reanudación salió el Andorra con ganas de empatar y el Zaragoza se quedó con diez en el 47 por la expulsión de Gil, y un minuto después Escalada ya pudo empatar en un nuevo fallo de Zaparaín. El mismo Escalada se encargó no sólo de empatar, sino de darle también la vuelta al marcador en dos remates consecutivos favorecidos por la pasividad del portero y defensa local.

En ese momento, el Andorra tuvo el partido de cara, con el resultado a favor y un jugador más, y tuvo su gran ocasión por medio de Míchel, que, a bocajarro, no pudo superar a Zaparaín. Cuando todo parecía perdido para los locales, con el tiempo ya cumplido Eneko logró el empate tras hacer una pared con Guerra, aprovechando un regalo de la defensa andorrana.