Bandrés pone el acento en la importancia del fútbol como vehículo de transmisión de valores positivos, porque "no hay nada que llegue a los jóvenes tanto como este deporte. La primera responsabilidad es nuestra, de jugadores y directivos, para trasladar valores como el compañerismo, el juego limpio, el aprender a saber perder, la solidaridad". Todo eso contrasta con otras actitudes negativas como la violencia o el racismo que se siguen viendo en el fútbol. Además, en la discriminación por la raza La Romareda ha sido protagonista triste en los últimos tiempos, con un reciente episodio en el partido frente al Levante: "El espectador tiene derecho a protestar o a animar, pero siempre desde el respeto. Y más cuando hay por medio expresiones que inciten a la discriminación, al abuso de unos sobre otros. Eso hay que desterrarlo de la sociedad y la discriminación por la raza es una de las que nos vuelven más primitivos y que nos alejan de la condición humana. Eso tiene que desaparecer y haremos todo lo posible para evitar esas conductas tan detestables", sentencia.