El Huesca se llevó el derbi con total y absoluta claridad, ante un Barbastro que tiró por tierra toda la buena labor defensiva que había llevado a cabo en los seis primeros partidos de Liga. No en vano, el conjunto de David Navaro encajó más goles ayer ante el Huesca que los que había recibido hasta la fecha: en seis partidos tres goles, pero ayer fueron cuatro. El Huesca se presentó con una mayor necesidad de ganar, pues llevaba tres encuentros en los que sólo había sumado un punto, mientras que el Barbastro venía de vencer al Terrassa cuando éste era líder.

Durante el primer periodo, el Huesca fue el único equipo que creó peligro. El centro del campo de los locales se mostró superior, ahogando las ideas de los barbastrenses, que se quedaron sin ninguna con la lesión de Jorge Sánchez, a los 11 minutos. El peligro azulgrana llegó por las bandas, con Rodri por la izquierda y Robert y Nacho Jara por la derecha, poniendo balones para que Roberto García buscara el gol.

Los dos primeros llegaron tras sendos saques de esquina, y se vieron muy favorecidos por la asombrosa pasividad de la defensa del Barbastro. Cuando más fuerte se tenía que mostrar la línea defensiva, fue cuando más agujeros mostró. En el segundo tanto, hasta cuatro jugadores rojiblancos estuvieron cerca del balón, que campó por el área con tranquilidad, hasta que llegó a los pies de Roberto, que no perdonó. Roberto pudo redondear su tarde con un balón que se estrelló en la cruceta. La única ocasión visitante en este periodo fue un lanzamiento de falta que Bates envió fuera.

Tras la reanudación, el cambio de Dani Segura por Aibar dio un nuevo aire a los visitantes. El mismo Aibar, en el primer minuto de la reanudación, envió un balón al poste. El juego se niveló, los rojiblancos le pusieron más ganas, pero ya no tuvieron ocasiones claras para marcar y, tras la expulsión de Rafa Franco, el partido se acabó para ellos.

David Navarro arriesgó y dejó a tres defensas, lo que aprovechó Blánquez, sustituto del lesionado Roberto García, para correr a sus anchas y brindar dos balones de oro a Rodri, quien, con su pierna mala, redondeó la cuenta con dos goles, el primero de ellos tras una bonita pared con Camacho.