Luis Aragonés no tiene intención de marcharse en caso de que Argentina endose a España la tercera derrota consecutiva en el plazo de algo más de un mes, pero la Federación Española de Fútbol (RFEF) ha admitido por fin que la situación del seleccionador será insostenible en caso de un nuevo petardazo esta noche en el amistoso con que se inaugura el estadio de la Nueva Condomina.

Minutos después de que el técnico aburriese a la concurrencia en una rueda de prensa en la que, en franca contradicción con el estado de ánimo que transmitía, insistió en que se siente más fuerte que nunca para sacar a España del apuro, el secretario general de la RFEF, Jorge Pérez, reconoció que el alambre sobre el que camina Aragonés se puede quebrar hoy mismo. Algo que hasta ahora el mismo Ángel María Villar, su jefe, se había empeñado en negar con empecinamiento.

"Quien manda es el balón, los resultados, las sensaciones y las circunstancias que hay en cada caso. Con independencia de que nosotros confiemos en el seleccionador y su trabajo, lo que está claro es que tampoco podemos vivir de espaldas al mundo. Si varían las circunstancias, lo que la Federación hará es lo que siempre hace: analizar, actuar con frialdad y tomar las decisiones que convengan a todos", declaró el ejecutivo.

INDEMNIZACIÓN Añadió que, aunque no se ha firmado, "se le ha renovado el contrato y a la Federación le atan todas las cláusulas que figuran en él y tendría que cumplir con el contenido de ese contrato verbal que se firmó dos o tres días después del Mundial".

Entre esas cláusulas está la de que Aragonés percibirá al menos una anualidad en caso de que reciba el cese en los próximos días. En total, 630.000 euros brutos, la cantidad fijada para cada uno de los dos años de duración del compromiso contractual. Luis, por su parte, sigue empeñado en que no le darán más que siete días de sueldo por año, pero quedó retratado cuando desveló que aún no había mostrado el documento a su abogado.

El caso es que Argentina tiene la palabra y su seleccionador, Alfio Basile, tampoco está para bromas después del 3-0 en el único partido que ha dirigido desde que sustituyó a José Peckerman tras el fracaso del Mundial de Alemania. "Es un partido mayor contra un rival excepcional, uno de los mejores en Alemania aunque tampoco llegara lejos", dijo Luis, que nuevamente volvió a verse arropado cara a la galería por jugadores con gran peso en la selección, a pesar de que en privado digan cosas bien distintas a las que afirman en público.

"Los resultados son los que mandan, pero si se le dio la confianza tras el Mundial es injusto pedir ahora su cabeza después de haber jugado sólo tres partidos de la fase de clasificación para la Eurocopa", señaló Albelda. El centrocampista valencianista aseguró que no se han deteriorado las relaciones y el grupo está muy unido, aunque no haya "unidad general, como ocurre con Brasil, Argentina o Italia. Siempre hay debates, sobre Raúl, con Torres, que si el doble pivote del Valencia no vale... Siempre sale alguna cosa. Supongo que algún día todos, nosotros, la prensa y la afición, llevaremos la misma camiseta", finalizó Albelda. "Nos restan nueve partidos y debemos hacer los deberes. Hay que seguir confiando", dijo Reina.