Fernando Alonso y Michael Schumacher afrontan el último pulso del año. Un punto, eso es lo que necesita el español para revalidar el título de campeón del mundo, y ese punto se juega en Brasil. Pese a que Schumacher ya ha dicho que da el título por perdido nunca se puede afirmar nada de forma categórica en la F-1.

Tal vez por eso Alonso no quiere nada de experimentos con gaseosa. El piloto ha pedido encarecidamente a los responsables de Renault que no hagan evoluciones raras con el motor de cara a la cita de Interlagos. "Pondremos lo más fiable aunque no sea lo más rápido", dijo Alonso.

Pat Symonds, director de ingeniería de Renault, confirmó que el equipo "empleará en Brasil una estrategia que busque la máxima fiabilidad y que nos permita acabar la carrera. No llevaremos la especificación V8 de hace unas carreras, eso está claro, pero no arriesgaremos más de lo necesario".

FIABLE O sea, lo que quiere decir Symonds es que el nuevo motor que Alonso estrenará en Interlagos será un motor potente pero fiable. Se trata de la Spec E que, según el jefe de explotación de motores de Renault, Denis Chevrier, "le dará a Fernando la posibilidad de obtener mayor rendimiento cuando lo necesite, ganando entre una décima y una décima y media por vuelta".

"No podemos permitirnos errores en una única carrera, aunque debemos ser capaces de darle 700 revoluciones más si las necesita. Eso es lo que nos ha hecho trabajar en un propulsor que le permite a Fernando conseguir una buena calificación para salir lo más adelante posible y no forzar más de lo necesario", comenta Chevrier.

Pese a descartar el título de pilotos, Michael Schumacher ha llevado su profesionalidad hasta el último minuto y hoy estará en Jerez probando las nuevas especificaciones en el Ferrari (Renault rodará también en Silverstone, pero sin Alonso). "Matemáticamente todavía podemos ganar, pero sabemos que será muy difícil", asegura Jean Todt, jefe de Ferrari.