El éxito que necesitaba la selección española para paliar la crisis que le mantiene a la deriva desde hace tiempo lo consiguió ante Argentina, con una victoria por 2-1 con efecto balsámico por la categoría del rival y la imagen mostrada por el equipo de Luis Aragonés. España no ofreció un fútbol espectacular, ni mucho menos, pero a diferencia de los últimos tiempos derrochó ganas, exhibió coraje y tuteó desde el pitido inicial a un adversario que vende muy caras sus derrotas.

El examen final que suponía el partido para España y su seleccionador, Luis Aragonés, criticado desde todos los frentes tras los fracasos en Irlanda del Norte y Suecia, tuvo un final feliz. La albiceleste fue superada con relativa claridad.

En un terreno de juego en condiciones muy deficientes, ante un rival de prestigio, la selección española jugó su mejor partido en mucho tiempo, con una gran actuación de Andrés Iniesta, la batuta de Xavi Hernández, la confirmación del gran momento de forma de Villa y otra noche gris de Fernando Torres.

Con las fuerzas muy igualadas, un espectacular disparo de Xavi desde la frontal del área supuso el 1-0 para España en el minuto 33 de partido. El equipo de Luis Aragonés necesitaba una alegría para mitigar tantas penas y ponerse por delante en un partido contra Argentina no es cualquier cosa.

Pero Argentina devolvió el golpe de inmediato. Lo firmó Bilos (m.35), que batió a Reina con relativa facilidad tras recibir dentro del área un pase de Pablo Zabaleta. La defensa española volvió a dar demasiadas facilidades en esa jugada, algo habitual en los últimos tiempos.

MILITO, TITULAR Un disparo fuera de Tévez tras un magnífico pase en profundidad de Messi y una rabona de Villa que contrarrestó Abbondanzieri fueron el preludio del descanso. En el segundo tiempo, con Xabi Alonso y Cesc en el campo, España fue mejor. Argentina echó mucho de menos a Riquelme. Mascherano e Insúa no supieron marcar el ritmo. Aimar entró en el minuto 56.

Una magnífica maniobra de Iniesta dentro del área argentina la cortó Roberto Fabián Ayala, con un penalti que supuso el 2-1 a favor de España, con la firma de Villa y la victoria de España, que tuvo contra las cuerdas a su difícil contrincante el resto del partido.