Añorar es un verbo que no conjuga con el deporte. La nostalgia es una visitante cruel, que se presenta en tiempos de pobreza para refregar sus recuerdos de abundancia. La maldad de un pasado bello, no lejano todavía, es el verdugo que acosa al Mann Filter desde hace dos temporadas. Es hora de dejar a un lado querer competir con el Filtros Mann de Tornikidou, de Ferragut, de Gallego o de Nolan y amoldarse a una versión más real y ajustada a la humildad de un proyecto que hoy comienza en Gran Canaria (19.00) su séptima temporada en Liga Femenina y tendrá, 48 horas después, una segunda ración ante el Burgos en el Príncipe Felipe (20.30).

La rebaja del presupuesto por la disminución de las ayudas públicas y privadas y la deserción paulatina de la Fiebre Amarilla (solo 7.000 aficionados fueron al Príncipe Felipe la temporada pasada) por la falta de motivaciones deportivas (el equipo lleva dos años sin entrar en el playoff) han provocado la regresión de los objetivos del Mann Filter. La permanencia se ve en el horizonte y la Copa y entrar en la lucha por el título ya no deben ser una obsesión.

La directiva se ha tenido que ajustar el cinturón. Consciente de ello, obligado por el panorama, se ha intentado consolidar la base del año pasado (hay seis supervivientes: Díez, Palomares, Royo, Mercadal, Lima y Lelas), desprendiéndose de los lujos de Rasmussen y Maltsi y fichando a jugadoras de equipo. En este perfil encaja Silvia Hernández, procedente del Yaya María (8 puntos y 3 asistencias), incluida como base titular. Del Ros Casares han llegado la precoz alero Verónica Compañ (19 años) y la imponente polaca Marta Dydek (1,95), que el año pasado jugó en Estudiantes (3 puntos). La veterana Maite Checa, llegada del Cadí (10 puntos y 6 rebotes), completa la cesta de compra de Estiragués.

COMERSE EL MUNDO La juventud, con sus virtudes y defectos, será la bandera que se izará en el Príncipe Felipe y solo dos veteranas (Lelas y Checa) vieron la luz del día antes de los 80. El resto son jovenzuelas con ganas de comerse el mundo y que tienen delante de sus ojos la oportunidad de sus vidas. Llegó la hora de explotar para Estela Royo, de Palomares, de Compañ (¿y por qué no de Cristina Ouviña?) y de confirmar la alternativa para Hernández, Lima o Mercadal, la capitana, cuyos problemas de rodilla le harán parar esta semana y quizá hasta navidad.

Pedro Martínez ha amasado en pretemporada (victorias ante Hondarribia y Estudiantes y derrotas ante Mourenx, Montpellier y Rivas) un equipo que juega en plural, con la intención de ser intenso en ambas canastas y que deberá acostumbrarse a las distancias cortas, a los marcadores de infarto, a las finales continuas. Repetir la segunda vuelta de la última Liga (7-6) pasa por acortar la fase de adaptación y olvidar la idea de querer ser lo que se fue, pero que, hoy por hoy, no se puede ser.