Qué bonito es soñar. Y qué duro comprobar que la trágica realidad arranca sin piedad la belleza de los sueños. Alberto Zapater y Gerard Piqué se habían ilusionado con la posibilidad de acudir a Pekín. Seguro que se habían imaginado en el desfile olímpico, caminando tras la bandera española. Vivir ese ambiente de deporte puro. Pero los italianos borraron de un plumazo el martes las ilusiones de los dos zaragocistas y del resto de sus compañeros de la selección sub-21, que quedaron apeados del Europeo de la categoría y de la cita olímpica china. Será la segunda ausencia consecutiva del equipo español de fútbol en unos Juegos, tras el fiasco de no haber acudido a los de Atenas en el 2004.

"Nos hemos perdido una oportunidad bonita. Todo el que ha participado dice que unos Juegos Olímpicos son algo que no se olvida en la vida, y yo ya no podré decir que he estado en unos", se lamenta Zapater. El ejeano, con su carácter de ganador nato, se muestra muy apesadumbrado por la oportunidad perdida: "Estoy muy jodido. No sé perder, no he aprendido aún a aceptar la derrota y creo que nunca podré". En parecidos términos se expresa el catalán Piqué: "Hemos perdido la ocasión de estar en los Juegos, que es algo muy bonito para todo deportista. La verdad es que nos hemos llevado un palo".

Y es que, aunque todo el mundo futbolístico conoce las artes italianas para este tipo de partidos, nadie es capaz de contrarrestarlas casi nunca. Ya ocurrió en el Mundial de Alemania, donde los grandes las pusieron en práctica con el mayor de los éxitos. Ayer la historia se repitió en Palencia con los sub-21. "Sabíamos que ellos no iban a ir a por el partido --admite Zapater--. Empezamos bien, haciendo lo que nos dijo el míster, entrando por bandas y creando peligro". Todo marchaba bastante bien, incluso Kepa había tenido la oportunidad de adelantar a España al poco de comenzar el encuentro. Pero llegó el minuto 24 y el inapelable gol de Chiellini.

"Empiezas bien, pero te encuentras con ese golazo de un lateral izquierdo en una contra que no es ni contra, y se te rompe todo lo planeado", dice el centrocampista ejeano. Piqué, que lo presenció con impotencia desde el banquillo, señala que "era una jugada totalmente aislada. Creo que el pase ni siquiera iba hacia Chiellini, pero le rebotó y le quedó perfecta para engancharla. El segundo gol mató el partido directamente".

En el intermedio los jóvenes internacionales ya lo veían totalmente perdido. "Cuesta recuperarse en el descanso y saber que tienes que salir a meterles tres goles", admite el central. Aún así, el gol de Soldado arrojó algo de luz en el oscuro panorama del partido, aunque a esas alturas la selección ya atacaba a la desesperada y "con más corazón que cabeza", como señala Zapater. Finalmente se consumó el desastre y los jóvenes jugadores españoles vieron rotos sus sueños antes de poder tocarlos.

Jugando a la italiana

Italia jugó como solo ella sabe hacer a partir del primer gol, manejando perfectamente la situación y esperando agazapada la oportunidad de finiquitar la eliminatoria. "Italia es así. Usaron sus armas", comenta Piqué. "Te dan la iniciativa y confían mucho en sus posibilidades. No sé si nacen con ello, o si es suerte o facilidad para este tipo de partidos", se pregunta Zapater. El mediocentro aragonés no deja de darle vueltas al partido en su cabeza: "Estoy pensando todo el tiempo en ello, es imposible no acordarme del partido. Ojalá pudiera dar marcha atrás, y seguro que el lateral italiano no volvería a repetir ese disparo".