Casi siete meses hace que el Real Zaragoza no canta una victoria a domicilio. Lo hizo por última vez en La Rosaleda ante el Málaga (0-1) en la jornada 28 de la campaña pasada, un 19 de marzo, cuando Arnau, portero malaguista, regaló un pase a Savio que fue una invitación a sumar los tres puntos con el remate posterior de Ewerthon. Desde entonces, el equipo aragonés colecciona siete encuentros consecutivos sin vencer como visitante, cinco en el curso anterior y los dos que arrastra en el actual, donde tiene el casillero como forastero absolutamente limpio, ya que aún no sumó lejos de La Romareda antes de afrontar el domingo la visita a la Real Sociedad (17.00 h.).

Casi ocho meses estuvo sin ganar a domicilio en la anterior mala racha como visitante, que fue desde la victoria en Mallorca (0-2) en el tramo final de la temporada 04-05 hasta el triunfo en Cádiz (1-2) en la campaña pasada que supuso el fin de una pésima trayectoria foránea --además de que Víctor Muñoz salvara su puesto en el banquillo-- En total, fueron nueve encuentros --Espanyol (3-1), Athletic (2-0), Betis (3-2), Atlético (0-0), Betis (0-0), Barcelona (2-2), Getafe (5-2), Mallorca (1-0), Villarreal (0-0)-- los que duró la pesadilla, una marca a la que ahora se acerca el Zaragoza peligrosamente.

TAMBIÉN A UN COLISTA Aquel triunfo ante el Málaga, curiosamente colista entonces de la Liga como ahora es la Real Sociedad, llegó en el descuento y sin que ya nadie lo esperara, cuando Savio y Ewerthon aprovecharon la indecisión de Arnau en los últimos minutos de un mal partido. Suponía, además, el noveno encuentro consecutivo sin caer a domicilio, una racha positiva también vivida la temporada pasada que marcó un récord en la historia zaragocista. Y es que el conjunto aragonés vivió un año de contrastes como foráneo.

Esa racha sin caer de visitante se engordó dos citas más, con sendas igualadas. El Zaragoza se fue con un punto de Santander frente al Racing porque Auoate así lo quiso (0-0), empató en el Sánchez Pizjuán con el Sevilla tres días antes de la final de Copa en un choque en el que mereció más (1-1) y esa tragedia copera en el Bernabéu le lastró el final del curso pasado, con tres decepciones en forma de derrotas consecutivas --con partidos para olvidar-- ante Celta (4-0), Athletic (1-0) y Mallorca (3-1).

Con Víctor Fernández aún no ha logrado invertir esa tendencia como visitante pero ha estado cerca. Tanto en Riazor como en El Madrigal el Zaragoza apuntó maneras de salida --en Villarreal hizo su mejor primera parte hasta ahora--, se adelantó en el marcador, para ver cómo tanto el Deportivo como el Submarino le remontaban después con tres goles y hacer una diana en el tramo final. Al final, el mismo resultado (3-2) y vacío total hasta el momento en el casillero de puntos a domicilio.

RIVAL PROPICIO Así, el Zaragoza tiene la ocasión en Anoeta de poner fin a esos siete partidos seguidos sin ganar --dos empates y cinco derrotas, en los últimos cinco encuentros, como balance-- y el rival no puede ser más propicio. La Real Sociedad anda con todos los nervios del mundo, con un pésimo inicio de temporada que ha puesto a su técnico, José Mari Bakero, al borde del despido y con un punto logrado sobre quince posibles. Ese solitario premio le llegó como visitante, porque la Real cuenta sus choques en Anoeta por derrotas, ante Sevilla (1-3) y Recreativo (2-3), con seis goles encajados como local, el segundo peor equipo en ese aspecto, sólo superado por el Athletic.