El Atlético de Madrid no se resigna a quedarse seis meses sin Maxi y no recibir nada a cambio. Miguel Ángel Gil Marín confirmó que la entidad rojiblanca recurrirá a todas las instancias para solicitar una compensación económica, que el consejero delegado del Atlético tasa en seis millones de euros. "Esa cifra y 15 goles es lo que nos supone el engendro de partido entre España y Argentina", dijo Gil Marín. Su malestar debió aumentar al conocer las declaraciones de Jorge Carretero, portavoz de la Federación Española de Fútbol, que apuntó ayer que el césped de la Nueva Condomina de Murcia "no estaba tan mal".

La lesión de Maxi ha partido en dos al Atlético. El máximo goleador del equipo, con tres tantos, se perderá prácticamente toda la temporada por una rotura de ligamentos. Ese percance ha reabierto el debate de la cesión de los jugadores a las selecciones. Los clubs no perciben nada a cambio de prestar a sus figuras. Gil Marín pretende que se convoque una asamblea de clubs para exigir a las distintas federaciones que abonen la parte proporcional de la ficha de un futbolista y que suscriban un seguro por lesión.

DEDICATORIA Mientras, los servicios médicos del club rojiblanco decidieron posponer la operación al centrocampista argentino debido a que aún tiene inflamada la rodilla izquierda. También se dijo que Maxi no estaba en un buen momento anímico para meterse en el quirófano. La plantilla del Atlético le prometió la victoria en el choque de hoy ante el Recreativo (22.00 horas, La Sexta).

El portavoz de la federación sorprendió a todos al apuntar que el césped no estaba tan mal. Carretero señaló que el organismo que preside Ángel Villar se había puesto en contacto con el Atlético para interesarse por Maxi. "Es una cuestión de mala suerte. Durante la temporada se juegan en muchos campos en peores condiciones", declaró Carretero en Telemadrid. No dijo nada sobre la deuda de 54 millones de euros que, según Onda Cero, tiene la federación.

Unas declaraciones que en nada rebajaron la indignación del Atlético. El club ya conocía que los dueños de la Nueva Condomina, los hermanos Samper, también son dueños de Santa Mónica Sport, la empresa que tiene los derechos de las retransmisiones de los encuentros de la selección. El encuentro tenía que disputarse como fuese. Incluso por encima del deseo de los seleccionadores de España y Argentina, que abogaron por no jugar.