Jorge Lorenzo ha llegado a Estoril totalmente transformado. O eso cuenta. "Quiero concluir aquí el mes más feliz de mi vida, el mes que ha supuesto mi transformación, mi cambio de personalidad, soy un nuevo hombre", dijo el jueves el líder de Aprilia. "Estoy harto de ganar carreras, ahora quiero el título", dijo ayer tras concluir en segunda posición, por detrás del japonés Hiroshi Aoyama (KTM), los primeros entrenamientos oficiales de dos y medio del GP de Portugal, penúltimo de la temporada, en el que debería obtener su primer cetro mundial al contar con 12 puntos de ventaja sobre Andrea Dovizioso (Honda).

Muy pocos se creen que Lorenzo vaya a renunciar a la victoria en Estoril, un trazado que, según confesó ayer, no es favorable ni a su agresivo pilotaje ni a su moto. "Si estuviese a 12 puntos de Dovi, como está Rossi de Hayden, sí estaría inquieto y no tendría más remedio que salir a ganar, pero yo he visto demasiadas películas en las que el protagonista lo quiere todo y termina perdiendo todo lo que tiene, así que habrá que correr con la cabeza", señaló el joven mallorquín, que cada día que pasa pierde a un invitado. El jueves supo que no vendría Samuel Etoo y, ayer, que Pepote Ballester, máximo responsable del deporte balear, tampoco estará en Estoril al haberse lesionado jugando a fútbol.

Nadie duda de que Lorenzo, pletórico de forma, sabrá manejar loa carrera. Eso sí, no se fia de Dovi. En realidad no se ha fiado nunca. "Hoy por ayer ha terminado séptimo, pero todos sabemos que el domingo estará ahí, peleando por el podio". El nuevo Lorenzo, que mañana sí contará con el apoyo de su madre María y su hermana Laura, acaba de separarse de su novia.

Es evidente que en Portugal o, dentro de 15 días, en Valencia, Giorgio, como le llaman sus amigos, se convertirá en el décimo español campeón del mundo de motociclismo. Para lograrlo ha de terminar por delante de Dovizioso, cosa que ha conseguido en las siete últimas citas del Mundial.