El DKV Seguros Zaragoza rescató ayer un punto de un partido que tenía perdido al descanso y después de remontar cuatro goles de diferencia de manera espectacular, pudiendo incluso haber obtenido la victoria tras un extraño duelo ante el Celta en el que la suerte le volvió la espalda al conjunto aragonés. La guinda al infortunio local llegó a falta de 18 segundos para la conclusión cuando Carlos Anós, desde el mismo borde del área, estrelló un balón en el palo. Era el triunfo.

El encuentro comenzó con un DKV ambicioso pero que asumió demasiados riesgos en ataque, lo que facilitó contrataques en superioridad de su enemigo que tuvo un promedio de efectividad demoledor, lo que le permitió marcharse con facilidad en el marcador ya en la primera mitad. El DKV, además, tuvo dos infortunios. Primero se encontró a Edu en estado de gracia y la falta de puntería, ante todo en dos opciones imposibles de fallar.

El partido se rompió en el minuto 9 cuando dos errores individuales de la defensa de Carlos Sánchez permitieron a Chelito y Leandro poner un 1-3 en el marcador, que fue el detonante de que los jugadores se lanzaran a un ataque demasiado arriesgado que acabó por costarles caro y que hacía pensar que el encuentro estaba prácticamente decidido al término del primer periodo (2-6).

HEROICA A pesar de ello, el DKV no se dio por vencido y con velocidad y sabiendo guardarse la espalda ante un enemigo más conservador fue poco a poco recortando la diferencia y haciendo subir la emoción paulatinamente. El equipo zaragozano empató a falta de tres minutos para la conclusión y aún tuvo tiempo de fallar su segundo doble penalti de este periodo antes de que Anós estrellara el esférico en el palo, lo que dejó una sensación agridulce.