Sólo hubo que ver los abrazos y la piña que hicieron los jugadores sobre la pista del pabellón de Los Barrios para darse cuenta de la necesidad que tenía el equipo de ganar un partido, como fuera y al precio que fuera. La primera victoria de la temporada, sudada hasta la prórroga el pasado miércoles, fue una liberación extraordinaria. El CAI Zaragoza se quitó de encima una tonelada de presión, de nerviosismo y de impaciencia, y se desató en su pabellón talismán de todos los grilletes que le impedían avanzar. Sólo cuatro días después, el equipo de Chus Mateo pasa una nueva reválida. El partido de esta tarde contra el Tarragona, sencillo a priori, es la prueba del nueve. El CAI está obligado a ganarlo para darle continuidad al triunfo del pasado miércoles y mirar hacia adelante con otros ojos y, sobre todo, con más calma y fe en el trabajo.

Chus Mateo resume así el estado de necesidad que aún padece el equipo. "No podemos permitirnos más tropiezos en casa. Ganando en Los Barrios nos resarcimos un poco de la derrota contra el Tenerife y ahora no podemos fallar más. Hemos de hacerlo bien". A estas alturas de la temporada, nadie o casi nadie juega bien. Lo fundamental es ganar, porque así es como se construye un equipo ganador: sin las prisas que conllevan las derrotas. "Debemos jugar como entrenamos, con la misma intensidad defensiva que lo hacemos y con el corazón que pusimos en Los Barrios", añadió el entrenador del CAI.

AYUDA DEL PÚBLICO Después de dos jornadas consecutivas actuando como visitante debido a la ocupación del pabellón por las fiestas del Pilar, el CAI regresa a su guarida, al lugar en el que debe ser más fiero que nadie para ser un aspirante a todo con fundamento. Ningún equipo acaba siendo ganador si pierde con frecuencia en casa. Es su obligación y Mateo reclamó ayer de nuevo la ayuda del público con un argumento reflexivo, un punto crítico pero con ánimo constructivo. "Sabiendo que aún no hemos dado nada a nuestra gente y que ellos están con ganas de vernos hacer las cosas bien, deseo pedir a nuestro público que nos ayude a salir de un momento que no ha comenzado como deseábamos". Lo que es seguro es que a poco que el equipo ofrezca, la afición estará de su lado, aunque da la impresión de que el nexo de enganche ha de nacer desde la pista hacia la grada. Esa es otra de las tareas heredadas que tiene esta plantilla y que las victorias ayudarán a sanar.

EL TARRAGONA, PENÚLTIMO El que haya visto jugar al Tarragona las temporadas anteriores no se llevará ninguna sorpresa esta tarde. Diego Ocampo continúa al frente del conjunto catalán, que fue el primer rival en la historia de este CAI y la víctima en los cuartos de final del último playoff. A sus órdenes tiene un grupo de jugadores similar y con pocos cambios. Del Tío y Guzmán siguen siendo los bases; David Mesa (9,2 puntos y 5,5 rebotes), uno de los pívots importantes; y Alba (8,7 puntos) y Berni Álvarez, la amenaza exterior. Tanto que este último es la referencia ofensiva: 16,4 puntos de media con un 48% de acierto de tres.

Una de las apuestas del Tarragona fue el brasileño Marcus Vinicius, pero hoy será baja. Sí estarán Brandon Wolfram, exjugador del Gijón, y autor de 10,2 puntos y 5,5 rebotes esta campaña y varios fichajes de escasa relevancia hasta ahora: Edu Ruiz, Alex Ros o Carles Bravo. Es decir, que los hombres importantes siguen siendo los mismos y Wolfram ocupa el lugar dejado por Cuthbert Victor, fichado por el Cantabria.

"El Tarragona es un equipo que lleva tiempo jugando junto y, por ello, se conocen bien, tanto el entrenador a sus jugadores como ellos entre sí. Juegan sencillo pero no te puedes despistar porque tienen hombres de calidad como Berni, Del Tío o Wolfram. El último día, el Tarragona hizo un grandísimo partido ante el Aqua Mágica y perdió en los últimos segundos. No debemos bajar la guardia bajo ningún concepto", advirtió Mateo, que podrá contar con Sartorelli a pesar de haber sufrido un golpe y que espera otra vez al mejor Victoriano y a un equipo con la misma fe en sí mismo que mostró el miércoles pasado.