La traca final marcará el epílogo de las Fiestas del Pilar esta noche, pero para el Zaragoza también suena hoy un aviso pirotécnico. Finalizado el parón liguero y también el tramo inicial del campeonato, donde el equipo arrojó luces, sombras y demasiada irregularidad, toca ya plasmar sobre el césped los objetivos marcados a viva voz. Es decir, que el Zaragoza necesita sumar de a tres y engancharse al tren de la zona noble de la Liga, el que permite pelear por la UEFA cuando lleguen las jornadas decisivas. Y no le vale sólo la fiabilidad en casa, donde ha sumado siete de los nueve puntos disputados, necesita picar a domicilio y ahí su casillero de puntos permanece inmaculado tras las derrotas en Riazor y en El Madrigal. Anoeta, ante una Real Sociedad con urgencias y colista, es una oportunidad más que propicia para estrenar el casillero como forastero y dar un golpe de autoridad que anuncie de forma clara que este año va a ser diferente, que no habrá mediocridad liguera.

Ese chupinazo a modo de punto de partida le llega al Zaragoza a medio camino entre las dudas y el mensaje permanentemente ilusionante de Víctor. Las primeras han surgido por una irregularidad que se ha convertido en el principal hándicap a resolver. El equipo combina fases muy buenas con otras de pesadilla y eso no lleva a ningún lado, sólo a vencer a los enemigos más asequibles, como Mallorca y Espanyol, a terminar cayendo cuando el rival presenta más entidad --Deportivo y Villarreal-- o a recurrir a la heroica, con apuesta casi suicida tras el descanso, para salvar un punto ante un Levante que desnudó las carencias zaragocistas en la última jornada e hizo aumentar las incógnitas.

TRES NOVEDADES Con respecto a ese partido, Víctor presentará tres cambios en el once. Uno es el retorno de Gaby Milito tras cumplir sanción, lo que posibilitará que el técnico pueda alinear a su defensa titular, algo que sólo ha tenido ocasión en un tercio de los minutos disputados hasta ahora. El segundo llega por la lesión de Ewerthon y, aunque el entrenador barajó jugar con Diego Milito solo arriba, es seguro que se decantará por Sergio García y no renunciará a utilizar a dos arietes.

En esa apuesta Víctor no ha cedido, pero sí en la medular, donde Celades --el tercer cambio-- entrará en lugar del irregular Ponzio para auxiliar a Zapater. Del rombo al doble pivote. Un matiz, un pequeño retoque de dibujo que dejará a la dupla Aimar-D´Alessandro ocupando de manera ficticia las bandas. Las idea es innegociable, pero el esquema es una herramienta, ha dicho el entrenador. Si realiza estos cambios el equipo ganará en posesión en la medular y en salida de balón en esa zona, algo muy necesario.

Pero dibujos tácticos al margen, el Zaragoza tiene mejores armas que una Real Sociedad muy acostumbrada a vivir en el filo de la angustia los últimos años y que, por cierto, no ha sumado un punto ante su gente, a la que ha dado hasta ahora una imagen paupérrima. Además, la plaza de colista ha disparado las alarmas en Anoeta. El Zaragoza deberá saber jugar con la ansiedad del rival en un terreno donostiarra que históricamente no ha sido propicio, aunque esa tendencia está cambiando en los últimos años. De hecho, el curso pasado hubo claro triunfo zaragocista y, si mantiene ese signo, no habrá mejor traca que anuncie que el equipo está dispuesto a coger el tren europeo de la Liga.