Es la ley de la naturaleza. Si pegas el estirón pronto y empiezas a ver el cogote de tus compañeros a vista de pájaro, en el patio del colegio te toca alejarte del imperio de las porterías y retirarte al rincón del aro de mini. Con permiso de Pau del Tio, el básket es cosa de altos. Una lección tan simple como la tabla del uno y cuyas consecuencias fueron el epicentro de la destrucción en la zona del Tarragona. En este CAI en etapa de crecimiento, donde cada victoria cuesta una caja y media de aspirinas y una visita al cardiólogo de confianza, Chus Mateo tiró por la calle del medio para sofocar la impaciencia de la grada más paciente del mundo (lleva cinco años a pan y LEB) y se aprovechó de los centímetros de Faverani y los músculos de Onyekwe y Evans para digerir a un segundo triunfo a modo de tranquilizante.

El trío de oro acaparó el 63% de los puntos (48 de 76), el 55% de los tiros (38 de 69) y el 72% de la valoración (67 de 93) de todo el CAI. Su producción cerca del aro, al poste, en segundas opciones de rebotes ofensivos (15 al final) o abriendo espacios para los triples (dos vitales de Angulo y Onyekwe) fue la economía de guerra usó Mateo para silenciar los posibles pitos de una derrota y la que impulsó el mejor parcial (9-0) en el inicio del tercer cuarto con rebote, defensa y contragolpe.

Rebotes ofensivos

Evans fue el mejor del CAI. En números. Notable altísimo. 18 puntos, 11 rebotes (6 en ataque) y 27 de valoración. Su aportación fue básica al final con cuatro puntos y una asistencia clave en el 12-6 que fundió los plomos del Tarragona. Su instinto para el rechace ofensivo y su corpulencia, que estorba mucho al tres de turno, fueron vitales y el CAI persiguió esta baza con vehemencia. Mu, devorador de patatas calientes en Portugal, toma la pelota, empuja e incrusta a su par en la sombra del aro, porque lejos de ella su poder se achicharra. Tiró 17 veces, todas a menos de dos metros, y metió 9, pero algunos de sus fallos fueron en acciones claras y en otras obvio el pase. "He fallado canastas fáciles debajo porque el Tarragona lo permitía, pero lo importante es la victoria", asumió Evans, que salió bien con bote a la contra.

Mateo rompió el envoltorio de protección que ha colocado sobre Faverani. Le hizo jugar más de lo habitual (20 minutos) y el parcial con Vitor en pista fue clarividente: 44-32, doce arriba, con su pelo afro y sus 2.11 bailando con los bajitos Wolfram, Mesa o Ruiz. Su entrada a cinco minutos del final (64-65) y tras el descanso fue propicia para amarrar el rebote en ambas canastas, permitir la transición y sacar la apisonadora en la pintura. Como Mu, falló mucho (6/12), pero sus minutos deben crecer, aunque Mateo tiene claro los plazos que seguirá para la extracción de este diamante de 18 años.

Onyekwe tuvo un lucimiento menos protagonista, pero más regular (16 puntos y 22 de valoración), algo a señalar en un CAI falto de una línea recta. Metió un triple decisivo (2/3) para romper la tensión (75-69), cerró bien el rebote defensivo cuando tocaba y su intimidación (4 tapones espectaculares) fueron notas muy positivas en mitad de las sensaciones contradictorias que transmite un CAI con demasiadas misiones a medias y que ayer encontró a un escuadrón de rescate de envergadura.