Se trata, como dice Manuel Santana, el director del Masters Series de Madrid, de la final soñada por cualquier organizador. Roger Federer y Rafa Nadal solo podrán encontrarse el último día y sería el mejor broche para un torneo que reúne a 18 de las 20 mejores raquetas del mundo. Solo faltarán esta semana en la capital de España el checo Stepanek (12) y el australiano Hewit (18).

El mallorquín defiende título y el suizo, inalcanzable en la lista de entradas, vuelve a Madrid tres años después para dejar sentado que ha de pasar bastante tiempo aún para que le muevan del trono. Federer llega de ganar en Japón su noveno título del año y Nadal no ha pasado de los cuartos en los cuatro torneos que ha disputado desde Wimbledon.

Después de lo ocurrido el año pasado en la final, en la que levantó un partido imposible a Ivan Ljubicic con la inestimable colaboración del público, Rafa ha hecho de esta cita una de las más especiales de su calendario. El sábado aterrizó en Madrid, se entrenó por la tarde y tuvo tiempo de ir a Getafe a deprimirse con el juego de su equipo.

Ayer por la mañana fue Federer quien visitó a los madridistas en su Ciudad Deportiva. Departió con Cannavaro, Beckham, Van Nistelrooy y Raúl y declaró que espera no defraudar a nadie. Más tarde dijo en rueda de prensa que todavía no ha decidido si jugará la eliminatoria de la Copa Davis contra España el próximo mes de febrero.

El número uno del mundo debutará el martes contra el ganador del partido entre el argentino Gaudio y el chileno Massu, mientras que Nadal comenzará probablemente contra el belga Malisse el miércoles. En su camino se pueden cruzar después Andy Roddick e Ivan Ljubicic en semifinales. El croata, número tres en el ránking, ganó ayer la final de Viena a Fernando González.

Si la final es la esperada, sería la sexta vez que Nadal y Federer se encontrasen este año, con un balance muy favorable al español. El de Basilea solo ha podido ganar en la final de Wimbledon, mientras que el de Manacor se impuso en Dubai, Montecarlo, Roma y Roland Garros.