Después de pasear sus miserias por Getafe, el Madrid atisba su primera crisis en una semana crucial. Mañana se juega buena parte de sus posibilidades en la Champions ante el Steaua y el domingo recibe al Barcelona. Con seis jornadas disputadas y pasados los 50 días de plazo que pidió, Fabio Capello no ha conseguido formar el equipo sólido que prometió. Lejos de ello, el italiano no mejora los números de Vanderlei Luxemburgo.

El equipo blanco está donde estaba las tres últimas temporadas, pero con 64 millones de euros menos --el gasto de esta campaña en fichajes-- y con una deuda de 290 millones de pesetas, reconocida por su presidente, Ramón Calderón. Tiene mucho menos fútbol y pocas esperanzas de revertir una situación que puede virar hacia el drama en caso de cerrar una cuarta temporada sin títulos.

El equipo de Capello tiene un punto menos que hace una temporada. Los habituales buenos inicios de temporada del italiano se vinieron abajo en Getafe. Hace 10 años, con él en el banquillo, la primera derrota blanca llegó en la jornada 25. Pero hay maneras de perder. La menos admisible es cuando te vas del campo sin tirar una sola vez entre los tres palos en 95 minutos. Algo histórico en un club como el Madrid. Por ahí comenzó la terapia de ayer en Valdebebas. Capello se reunió casi una hora con la plantilla.

El equipo se entrenó a puerta cerrada antes de viajar a primera hora de la tarde a Bucarest. Al término de la sesión, Casillas volvió a dar una lección de sinceridad al apuntar el penoso partido que hizo su equipo. "Es el peor partido del Madrid que recuerdo. Es raro que no disparemos una sola vez a puerta. No estuvimos a la altura", dijo Casillas.