"¡Cuánto dinero desperdiciado", pensaría Marco Materazzi si viera la fotografía de Goikoetxea fracturando la pierna a Maradona. O la escalofriante imagen del madridista Juanito pisando la cabeza de Mathäus en la Copa de Europa de 1988. O el vídeo de un Stoichkov recién llegado al Bar§a pisando al árbitro Urízar Azpitarte. Incluso lo pensaría si viera aquella herida sangrante en el muslo de Julen Guerrero, recuerdo de los tacos del Cholo Simeone.

Materazzi ha tenido más olfato que Maradona, Mathaus, Urízar y Guerrero juntos. El celebérrimo cabezazo que recibió de Zidane el 9 de julio en Berlín, en la final del Mundial, que le costó la expulsión al galo, se convirtió en videojuego, en la canción más pinchada del verano en Francia (Coupe de boule) y en un anuncio de Nike. Ante tanta popularidad, el italiano se ha venido arriba y se ha metido a escritor. Como un campeón.

Ironía y mala leche

Su primera obra, que Mondadori presentó en la reciente Feria del Libro de Fráncfort, se llama Lo que realmente dije a Zidane, y en el centenar de páginas que lo componen el jugador del Inter propone con mucha ironía y una gran dosis de mala leche --nunca mayor que la que emplea para frenar a los delanteros sobre el césped-- 249 hipotéticas frases, a cuál más absurda, que habrían motivado la última acción de Zizou como futbolista profesional. Dos frases y media por página, un derroche de papel considerable.

El novel escritor avisa en el prólogo: "Como comprenderás, querido lector, me divertí desarrollando el lado absurdo de este asunto". Y a fe que lo hace. "¿Eh, pero dónde está exactamente el esternón?", es una de las hipótesis más benevolentes, ya que justificaría la acción de Zizou. E incluso le hace quedar como un héroe en otra: "Me he atragantado con algo, ¿me ayudas?".

En otras, en cambio, pasa al ataque y explota la calvicie del marsellés. "Aún no habéis perdido ¡y ya te has arrancado el pelo!", dice una. "¿Es verdad que la caspa te la tienes que comprar?", apunta en otra.

Materazzi, o quien le haya escrito el libro, tiene algún momento de fina ironía. Como al explicar que lo que desató las iras del jugador galo fue un ataque frontal a la escuela de pensamiento de su país: "Desde que Foucalt murió, la filosofía francesa es lamentable". Y destila cierta cultura televisiva al escribir que lo que provocó el cabezazo fue una amenaza: "Ahora te digo cómo acaba Perdidos". Algún adicto a las teleseries justificaría al francés.

Pero no, aunque Materazzi haga broma, ya se sabe que la historia fue otra, que Zidane le recriminó con ironía el duro marcaje al que le sometía --"Si quieres mi camiseta te la doy después del partido"--, que el del Inter le contestó de forma soez --"Prefiero a tu hermana"-- y que a Zidane se le cruzaron imperdonablemente los cables.

Tal vez por eso, porque la historia es en el fondo vergonzosa, Materazzi ha buscado alguna forma de emplear los beneficios de la venta del libro y la ha encontrado cediendo los derechos de autor de tan erudita obra a Unicef. El libro saldrá a la venta por unos 10 euros. A 4 céntimos la frase.