Fernando Alonso es cauto. No tiene el Mundial y su rival no es un cualquiera, es Michael Schumacher, el heptacampeón del mundo. El asturiano no se fía del alemán y menos de sus palabras. El germano renunció al campeonato después de romper el motor y distanciarse a diez puntos del español en Suzuka. "No creo que esté terminado. Hasta el último momento no se sabrá quién será el campeón. Todavía pueden pasar cosas. Nada está decidido", recalcó Fernando Alonso en declaraciones a la página web de su escudería. "Sabemos que queda trabajo por hacer. Tenemos que hacer un fin de semana normal, conseguir el máximo rendimiento del coche sin adoptar grandes riesgos y terminar el trabajo", añadió.

El retorno a Brasil, escenario en el que Alonso ganó el pasado año el primer título mundial de su carrera, trae recuerdos gratos al piloto. "Brasil siempre tendrá recuerdos únicos por el hecho de haber ganado allí el campeonato en el 2005. El hecho de que volvamos a Brasil a luchar por él otra vez lo hace aún más importante. Es un lugar fantástico donde se puede sentir toda la emoción y la pasión de la Formula 1", comentó el español.

Sobre los preparativos con vistas a este última cita de la temporada, Fernando Alonso insistió en que la suspensión del coche y el motor eran los aspectos básicos sobre los que tendría que trabajar más junto a sus ingenieros. El Gran Premio de Brasil supondrá además la despedida de Alonso como piloto de Renault. "Esto hace que sea un fin de semana muy especial para mí y me da una motivación extra para hacer el máximo por todos mis amigos y compañeros de equipo", anunció. El español se acuerda también de Michelín. "También es la última carrera para Michelín. Y tanto Renault como Michelín han hecho mucho por mí. Pienso que es imposible devolverles todo que ellos me han dado desde el 2001. Por eso quiero intentar hacer una carrera fantástica; ganar el título y así poder terminar nuestra relación con una celebración", concluyó Fernando Alonso.