Las manos de Henrique Hilario, un portero "anónimo", según confesó ayer el propio Jose Mourinho, deben proteger esta noche al club más caro del planeta. Esas manos del guardameta que jugaba la pasada temporada en el Nacional de Madeira de Portugal, en el estadio de Funchal, donde no cabían más de 4.000 personas, son el último y único recurso que le queda al Chelsea en la portería para detener al Bar§a.

"Ahora le toca enfrentarse al campeón de Europa", explicó Mourinho, que el sábado ordenó al meta que estudiara vídeos de los azulgranas. El portero suplente del Chelsea será Ives Ma-Kalambay, un belga de 20 años, fichado del PSV Eindhoven.

Con Cech en el hospital ("ha empezado a hablar, ya sabe quién es", reveló Mourinho), y con Cudicini sacudido aún por el impacto de la conmoción cerebral que sufrió --estará dos o tres semanas de baja como mínimo--, el Chelsea jugará esta noche con el retrovisor puesto. A su espalda verá a Hilario. "Tiene experiencia internacional, tiene 30 años. No es un niño, está tranquilo, está preparado", contó el técnico, quien omitió, sin embargo, un dato importante. En los tres grandes partidos europeos que disputó Hilario con el Oporto (el último data de hace seis años) encajó 10 goles: seis le marcó el Bar§a de Van Gaal en una liguilla y cuatro el Manchester en Old Trafford, en una mala noche que arruinó su carrera internacional.

CECH PIDE UNA TELE Pero esos datos no condicionan a Mourinho. "Claro que es anónimo. Yo no conozco al tercer portero del Bar§a, del Madrid, del Manchester, del Arsenal. No sé cómo se llaman", recordó el técnico, quien insistió en que Hilario (cumplirá 31 años el sábado) "está preparado para jugar". Apenas ha hablado con él. Pero el sábado, desde Reading, minutos después de perder a sus dos porteros en un solo partido, cogió el teléfono y llamó a su compatriota. "Petr y Carlo no pueden jugar. A partir de ahora inicia el trabajo en casa", le dijo el técnico, que descubrió ayer que Hilario lleva varios días colocado delante de la televisión, estudiando vídeos para memorizar y procesar los movimientos de los delanteros del Bar§a. "Es su preparación mental. Yo no tengo influencia en él".

Mientras Hilario disecciona a Messi, Ronaldinho y Gudjohnsen a través del DVD, en una habitación del hospital Radcliff de Oxford, Cech comienza a sentirse mejor. El Chelsea sigue sin decir cuánto tiempo estará de baja, aunque serán varios meses (entre cuatro y seis). Y Mourinho ("no cambio ni una sola de las palabras que dije el sábado, acaso serían más fuertes", recordó al explicar que su portero tuvo suerte de estar vivo), está algo más animado: "Cech ha pedido una tele para ver el partido".