Los hombres fuertes del Real Zaragoza, Agapito Iglesias y Eduardo Bandrés, estuvieron muy pendientes a lo largo del día de ayer de las pruebas médicas que pasó Luis Carlos Cuartero y del resultado de las mismas. El máximo accionista de la entidad mantuvo una conversación con el jugador antes de que éste se sometiera a la resonancia que confirmó que se perderá la temporada, interesándose por su estado de ánimo y animándole para que se recupere lo antes posible.

Bandrés fue más directo. Una vez conocida la gravedad de la lesión, el presidente se apresuró a llamar por teléfono al capitán para indicarle, en referencia al contrato del canterano que expira el próximo 30 de junio, que el club que representa sabrá estar a las altura de las circunstancias. Pese a que no se habló de la prolongación de la relación laboral, se da por supuesto que ese detalle de elegancia lleva implícito el mensaje de que el Zaragoza le hará una oferta de renovación.