El Madrid es otro. En solo tres días, el equipo de Fabio Capello ha pasado de abrir su primera crisis a sentirse plenamente capacitado para afrontar el clásico del domingo ante el Barcelona. "Tenemos calidad para medirnos a cualquier equipo del mundo. Ni el míster ni el presidente nos tienen que decir nada de cara al choque ante el Bar§a", declaró ayer Robinho, el héroe del choque ante el Steaua. Su entrada en el equipo también tuvo que ver con los mensajes de Pedja Mijatovic, el director deportivo, y de los jugadores hacia el italiano.

Capello entendió el recado y los jugadores pasaron de la depresión del domingo por la mañana a la euforia del martes por la noche. De "estos nos meten cuatro", se pasó a "a estos nos los comemos". Ambas frases estaban referidas al clásico del domingo. La primera la pronunció un jugador después de la dura filípica del entrenador italiano tras la debacle de Getafe. La segunda circuló por el vestuario de Bucarest tras la goleada al Steaua.

MOSTRAR LAS VIRTUDES Este equipo es así. Puede desaparecer del campo mostrando una actitud impropia de un grupo de profesionales y poco después reconvertirse en un conjunto serio, capaz de mostrar todas sus virtudes e incluso hacer variar el discurso de Capello. "Este no es el Madrid que yo quiero", decía el italiano el pasado sábado. Después de la goleada al Steaua, la cara del entrenador del Madrid era otra. "Hemos demostrado que somos un equipo con calidad y espíritu. Un grupo que sabe ayudarse", declaró Capello.

Los jugadores se pusieron en su papel y admitieron que la bronca de Capello les vino bien porque les puso las pilas. Eso sí, también dejaron caer que en la medida en que el italiano afloje los grilletes tácticos, el equipo mejorará. "Jugando como en Getafe no ganamos a nadie, pero con la actitud del martes podemos ganar a cualquiera", decía Guti en El Larguero después del triunfo ante el equipo rumano. Tanto él como el resto de sus compañeros saben que por muchos mensajes que lleguen de fuera son ellos los que dirigen el timón dentro del campo.

Después de reunirse con Capello, llegó otro encuentro con los jugadores a solas. La entrada de Robinho, un hombre relegado por Capello, ayudó a que la plantilla mostrara otra piel y se juramentara para sacar adelante el encuentro de Champions y el del domingo.

"Lo de Getafe fue un accidente. Nosotros no queremos jugar así. Venimos de realizar un partido excelente y queremos seguir igual ante el Barcelona porque queremos tener tranquilidad en la Liga. En mi caso si el entrenador me muestra confianza, siempre respondo", manifestó el delantero brasileño. Se refirió también a Ronaldinho, su compañero en la selección brasileña: "Necesita tiempo, pero espero que no juegue bien contra nosotros".

Pese a haber llegado a Madrid de madrugada, el equipo de Capello se ejercitó a última hora de la mañana de ayer. A la sesión acudió Ramón Calderón. Ni hubo tirón de orejas por lo de Getafe ni nada parecido. El presidente del Madrid volvió a felicitar a los jugadores por su reacción en la competición europea.